El ex prisionero político Leopoldo López ha abandonado la residencia del embajador español en Caracas, en donde se mantenía en calidad de huésped desde el 30 de abril del año pasado. López, líder de Voluntad Popular, ejercía como comisionado presidencial para el centro del Gobierno de la Presidencia interina, una especie de primer ministro en el gabinete de Juan Guaidó.

Así lo han confirmado a EL MUNDO fuentes opositoras en la frontera entre Colombia y Venezuela, por donde habría escapado el dirigente político de camino a Bogotá.

López se refugió en la Embajada de España tras fracasar la rebelión militar del 30 de abril contra Nicolás Maduro. Aquella madrugada, el dirigente opositor fue liberado de su arresto domiciliario por los hombres del general Cristhoper Figuera, quien entonces dirigía el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la policía política del chavismo. Previamente, López había permanecido tres años y medio en una mazmorra de la cárcel militar de Ramo Verde y otros 21 meses en su hogar de Caracas, gracias a una medida de casa por cárcel.

El Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) mantiene un despliegue en las inmediaciones de la embajada española.

A principios de junio de ese mismo año, Lilian Tintori, mujer de López, y su hijo más pequeño, quienes permanecieron junto al líder opositor dentro de la Embajada, huyeron a España en lo que el Gobierno de Madrid definió como «un ejercicio de su libertad de movimiento». Actualmente su familia permanece en Madrid, incluido su padre, Leopoldo López Gil, elegido eurodiputado por el Partido Popular.

CONDENA A 14 AÑOS DE CÁRCEL

Leopoldo López fue condenado por incitación pública a la violencia a casi 14 años de cárcel en un juicio amañado por el chavismo, como reconoció el propio fiscal de la causa, Franklin Nieves.

Tras conocerse el relevo del embajador español en Caracas, Jesús Silva, el Ministerio de Exteriores de España aseguró que no cambiaría el estatus de López en el seno de la legación diplomática. Pero esta decisión coincide con el cambio de rumbo emprendido por el Gobierno de Madrid, de la mano de Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea (UE): más cercano a Henrique Capriles, quien negoció con Nicolás Maduro, y más alejado de Guaidó y, por lo tanto, de López. Desde que se supo de este cambio comenzaron las especulaciones de cómo influiría el nuevo embajador en el trabajo político del antiguo prisionero político.

En su última declaración hace 48 horas a través de sus redes sociales, el líder de VP felicitó a la oposición bielorrusa por el Premio Sajarov y aprovechó para parafrasear a Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz: «Si eliges ser neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor».

«No seamos neutrales ante la opresión y la injusticia», remachó el ex prisionero político. La oposición venezolana recibió el mismo galardón en 2017.