Tiger Woods gana el Masters de Augusta y reescribe la historia: “Quería lograr otro grande para mis hijos”

El estadounidense conquista su quinta chaqueta verde, el 15 ‘major’ de su carrera y se coloca a tres del récord de Jack Nicklaus

El astro de 43 años entregó una tarjeta de 70 golpes, dos debajo del par, y se impuso por un impacto de diferencia para conquistar por quinta vez el Masters de Augusta y conseguir el 15to título de un major en su laureada carrera.

Tiger Woods completó el domingo su largo y tortuoso camino de regreso a la cima del golf.

 

De las tinieblas a la gloria. De una comisaría, la depresión y el escándalo sexual, el escarnio planetario, a la cima del golf. Su cima, la de Tiger Woods. Este domingo, en una sesión final adelantada por la amenaza de la lluvia, el golfista norteamericano que rompió barreras a finales de siglo por el color de su piel y su arrebatadora mezcla de ambición, talento y frialdad con los palos, volvió a enfundarse la chaqueta verde. La quinta. Fue implacable en la remontada, un depredador tras su presa, en este caso el italiano Molinari, al que se le iba dibujando en el rostro la sombra de tan gigante perseguidor. [Clasificación final]

Ganó Tiger sin pestañear, sin fallos cuando caían las gotas y el Masters pone los pelos de punta a su aspirantes. Un martillo, pam, pam, serio y decidido. Sólo intentó el adorno en un puttlejano final, para certificar el triunfo. Le tocó rematarlo, sin riesgo porque hacía rato que tenía la chaqueta encargada. Sólo se rompió en el abrazo a sus hijos y a su madre, con el recuerdo del padre que ya no está, fallecido en 2006. Él fue quien le formó cuando era un crío con disciplina militar, moldeando un niño prodigio que en 1997 con sólo 21 años se convirtió en el ganador más joven de tan mítico torneo. Esa tarde quien le achuchó fue su padre, orgulloso por el trabajo cumplido. Era el primer Masters de los cinco que luce ya, el último este domingo, el 15º grande de su carrera. Earl, su padre, murió en 2006, sin verle caer al pozo de la depresión y las páginas de sucesos. Vida personal y deportiva arrastradas por el fango, entre un divorcio sonoro, un enganche sexual reconocido, la pérdida de patrocinadores y una sucesión de lesiones que le convirtieron en un adicto a los medicamentos mientras desaparecía de los torneos. La espalda, finalmente, le hizo parar y rozar la retirada definitiva. Andar era un suplicio, jugar una quimera.

Pero volvió como los más grandes fenómenos del deporte, como Michael Phelps o Michael Jordan, para agarrar esa chaqueta que le sentaba como propia. El Masters de 2019 pasará a la historia como el año de la reencarnación de Tiger, que hace tan solo 16 meses estaban en el puesto 1.199 el ránking mundial y ahora regresa a la cumbre del golf mundial. También se convierte en el golfista que ha ganado más dinero en Augusta, por delante de su compatriota Phil Mickelson, al sumar algo más de dos millones de dólares de premio de este año a los casi siete millones y medio que llevaba acumulados en sus 22 apariciones en Augusta.

CASI 11 AÑOS DESPUÉS

Woods comenzaba la última jornada a dos golpes del italiano Francesco Molinari, pero en una emocionante jornada final, el californiano no encontró rival. Tiger fue el de siempre, con la mirada de siempre. Han pasado 3.952 días desde el 16 de junio de 2008, 10 años y nueve meses de espera hasta que Tiger ha logrado su decimoquinto grande. Un birdie en el 15 y el golpazo en el 16 sentenciaron el torneo. Con la llegada de los fuertes vientos, preludio de la tormenta. El campeón remató con approach y dos putts el hoyo 18 y un resultado de -13 para su quinta chaqueta verde. Un momento para la historia del deporte, una gesta deportiva con difícil comparación. Tiger está ya a solo a tres grandes de Jack Nicklaus y con 81 triunfos se queda a sólo uno de Sam Snead en el tope de mayor número de títulos en el PGA Tour. Aplausos en la sala de prensa, llanto del público y la emoción de Tiger.

«Quiero ganar otro grande para que lo vean mis hijos», se había prometido a sí mismo. «Tenerles aquí es cerrar el circulo. Quería ganar por ellos. Mi padre estuvo en 1997 y ahora soy yo el padre de dos hijos», recordó en la casa club, nada más recibir la chaqueta. «Felicidades Tiger, volver y ganar después de todo lo que te ha pasado es un testamento de excelencia», le dedicó en un tuit el ex presidente Barack Obama. Norteamérica recupera un héroe.

Con informaciones de El Mundo