El triunfo de Carlos Giménez y María Elvira Salazar en los distritos 26 y 27 del Congreso Federal, respectivamente, permite al Partido Republicano recuperar la fuerza política que había perdido en Miami-Dade y Monroe tras los comicios de 2018.

Además, estos resultados electorales abren un camino a dos nuevas voces de origen cubano en el escenario nacional, lo que podría traer consigo un impulso a propuestas de los recién elegidos congresistas, encaminadas a arreciar las medidas de EEUU contra el régimen de La Habana.

De tal manera, Salazar se ‘sacó el clavo’ de los comicios de hace dos años cuando había sido derrotada por Shalala. Esta vez la republicana consiguió 9.407 votos por encima de su rival demócrata y así logró el boleto para Washington.

Por su parte, Giménez se impuso por unos tres puntos de diferencia frente a la actual representante del distrito 26, quien igual que Shalala ocupará esa posición hasta el 3 de enero de 2021.

El éxito en las urnas de los republicanos Carlos Giménez y María Elvira Salazar se une al de su copartidario Mario Díaz-Balart, reelegido automáticamente en los comicios de medio término en agosto, tras no tener un rival en el distrito 25.

Cuba, un objetivo

Tanto Giménez como Salazar provienen de familias que salieron huyendo de Cuba, en procura de una mejor vida en el exilio ante las arbitrariedades de un régimen dictatorial que ya completa 61 años en el poder.

Salazar, una periodista y presentadora de televisión que ha trabajado en diferentes medios, en su nuevo rol de congresista se propone continuar la política de imposición de sanciones en contra de quienes se encuentran en la cúpula de la dictadura cubana.

“Sobre Cuba, es evidente que nosotros en el Congreso tenemos el poder de seguir sancionando a todas las empresas norteamericanas que hagan negocios con los personeros del gobierno”, dijo.

A lo que agregó: “No estoy hablando de los cuentapropistas, estoy hablando de Gaviota, la gente que está con los militares. Yo voy a ser una voz fuerte y firme para que haya sanciones más radicales en contra de esas compañías americanas y extranjeras que quieran hacer negocios con los militares cubanos”.

En esa misma línea, Salazar sostuvo que es una “necesidad seguir apoyando el Nica ACT, que es el que no permite que la inversión y los recursos económicos lleguen a la dictadura de Daniel Ortega, que ha demostrado nuevamente que es un dictador porque no está permitiendo elecciones libres, con observadores internacionales y se está aferrando al poder”.

Asimismo, en cuanto a Venezuela, la representante electa dijo que “hay que imponer también más sanciones económicas e imponerle a todo el que hace negocio con el gobierno de Maduro que no puede venir a hacer negocios con los Estados Unidos”.

Durante la campaña electoral, Salazar había asegurado a nuestro medio que los comicios de noviembre definirían, desde su punto de vista, el futuro de Estados Unidos en el “contexto del capitalismo o el socialismo”.

“El socialismo lo único que quiere es que se mida por las buenas intenciones y no por los resultados. Sabemos que el socialismo democrático no existe. ¿Cuál es la diferencia entre el socialismo democrático y el socialismo? Ninguna”, afirmó.

“Rechazo al socialismo”

Carlos Giménez, al declararse vencedor ante su rival demócrata la noche del martes 3 de noviembre, dijo que con su elección los residentes de su distrito mostraron un “rechazo al socialismo y los demonios del socialismo y el comunismo”.

El saliente alcalde de Miami-Dade, cargo que ocupa desde 2011, había indicado a este diario que “hay elementos del Partido Demócrata que son extremistas, que incluso se catalogan como socialistas”.

Más adelante, señaló que “la gente necesita a alguien con una mente independiente que haga lo correcto para el país, no una mente que acepte lo que un partido le dicte lo que deba hacer”.

En ese sentido, Giménez se calificó a sí mismo como “republicano, conservador, pero también moderado. Pienso por mí mismo. No votaré estrictamente por la línea del partido”.

Como alcalde del Gran Miami, Giménez subrayó en relación con las sanciones impuestas por el presidente Donald Trump a Cuba que “las Fuerzas Armadas cubanas son un instrumento del Estado y reducir su acceso a dinero estadounidense es una decisión que yo apoyo”.

“Esta nueva política servirá para ayudar al pueblo cubano a crecer el sector privado, un paso crítico en el camino a una Cuba libre”, dijo.

Liderazgo republicano

Estados Unidos está dividido en 435 distritos electorales, cada uno con una población de aproximadamente 710.000 personas. Cada distrito elige un miembro para la Cámara de Representantes por un período de dos años.

Desde su creación en 2003, el distrito 25 ha estado bajo el dominio del Partido Republicano y ningún demócrata ha obtenido ese asiento del Congreso federal.

Mario Díaz-Balart ha dirigido las riendas de ese distrito durante siete periodos. Sólo entre 2011 y 2013 el escaño fue ocupado por David Rivera, un ciclo en el que Díaz-Balart condujo el distrito 21.

Entretanto, el distrito 26 fue creado en 2012 y entró en operación en 2013. Su primer representante fue el demócrata Joe García, quien perdió la silla con el republicano Carlos Curbelo.

Dos años más tarde, la circunscripción pasó a manos de la demócrata Debbie Mucarsel-Powell tras derrotar a Curbelo. Hasta el momento, ningún congresista en ejercicio ha sido reelegido en esa posición.

Por su parte, el distrito 27 también inició tareas legislativas en 2013. La primera en ocupar esa silla del Congreso federal fue la republicana Ileana Ros-Lehtinen, quien venía de representar el distrito 18 desde 1989.

Ros-Lehtinen fue reelegida en dos ocasiones en esa circunscripción hasta 2019 cuando decidió retirarse.

En las elecciones siguientes, el escaño fue alcanzado por la demócrata Donna Shalala, luego de vencer a María Elvira Salazar, en su primer intento por llegar a esa posición.

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