En horas de la madrugada del domingo 3 de mayo los habitantes de Macuto despertaron entre el ruido de tiroteo y de patrullas a alta velocidad, y después, silencio. Horas más tarde, el ministro del Interior y Justicia, el general Néstor Reverol le dijo al país que un grupo de “mercenarios y terroristas” pretendió hacer una invasión por vía marítima con el fin de cometer actos terroristas y asesinar a líderes revolucionarios.

La versión del ministro Reverol resultaba poco creíble; solo diez personas, en una lancha con motores fuera de borda, intentaron una invasión por Macuto, del estado Vargas o La Guaira, con documentos de identidad, unos con el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) de Perú, tarjetas de débito bancarias, una receta médica vencida, un paquete de tortilla de harina de trigo y hasta una cartera de hombre con un dólar de la suerte. Además, la foto del único muerto que se dio a conocer lo exhibía en short con franela y sin zapatos.

Lo que no llegó a decir Reverol es que eso no llegó a ser una incursión militar, que no hubo invasión alguna. Lo que sí ocurrió es que un grupo de militares retirados de la Guardia Nacional trataron de ingresar al país por Macuto para tomar posición, porque forman parte de un movimiento de pequeños grupos que planificaron ingresar a territorio venezolano para desarrollar una rebelión militar. Los esperaban, los enfrentaron, detuvieron a algunos y a otros, supuestamente, los mataron en el enfrentamiento.

Es eso lo que explica las camionetas en un taller mecánico, porque los hombres que venían del mar iban a desplazarse en ellas una vez que estuvieran en tierra firme.

Tampoco precisó el ministro del Interior la información sobre quiénes fueron los capturados y quiénes los muertos ni en qué circunstancia se dio el hecho. Así evita que los familiares puedan exigir respuestas, fe de vida o incluso permite que los cuerpos policiales los desaparezcan sin explicación alguna.

El caso es que habría 17 grupos que integran la Operación Gedeóncada uno con militares de diversos componentes, la mayoría de la Guardia Nacional, algunos de ellos se dieron a conocer a través de un video: capitanes (GNB) Antonio José Sequea Torres, Jesús Manuel Ramos López y Robert Levid Colina Ibarra, “Pantera”; el sargento de Infantería de la Marina Robert Andrés Rondón Restrepo, el supervisor jefe Jeancarlo José Castro Gutiérrez, los sargentos Wilmer Oswaldo Salinas Sánchez, Jonathan Rafael Franco Quiñónez, José Alexánder Sanguino Escalante, José Manuel Mendoza González, Jéremi Jesús González López, Evan Antonio Rincón Piñeiro y Jesús Alberto Colmenares Gallardo. Los tenientes del Ejército Víctor Daniel Parra y Luis Manuel Paiva Soto. El oficial agregado de la Policía Nacional José Roberto Abreu Fagúndez y el de la Dirección de Contrainteligencia Militar Leandro Omar Chirinos Parra.

A final de tarde, a través de un video, el capitán GNB Javier Nieto Quintero y el ex marine de fuerzas especiales Jordan Goudreau se refieren a la Operación Gedeón. Dijo el estadounidense Goudreau que las fuerzas especiales fueron activadas desde diversos puntos de Venezuela y que los hombres se mantienen en combate. Enfatizó que la operación provenía desde Colombia y que ingresaron a Caracas.

Nieto, por su parte, dijo que “hay hombres y mujeres arriesgando su vida por la libertad y los presos políticos”, a la vez que solicita a los miembros de la Fuerza Armada “que se unan a esta gesta libertaria Operación Gedeón”.

Exprersó que el primer objetivo es “la captura de la organización criminal que hoy desafortunadamente dirige los destinos de la nación”, así como la libertad del pueblo y la liberación de los presos políticos. “Se han agotado todas las medidas electorales, democráticas, políticas y económicas, y el pueblo sigue sometido a un genocidio sistemático y progresivo”, dijo Nieto Quintero.

Sin duda que los militares, especialmente de la Guardia Nacional insisten en sacar a Maduro del poder. Hace apenas unos días ocurrió lo de Puerta Morocha, la detención de militares, la fuga de otros y la persecución de varios sospechosos.

Fuente: Sebastiana Barráez