Solo 10 publicaciones en la cuenta en Twitter de Ander Charles, alcalde del municipio Valdez (Güiria) del estado Sucre, hacen referencia al naufragio en Bocas del Dragón, el pasado 23 de abril, del bote Jhonnalys José: algunas de ellas para ensalzar su participación en la búsqueda de los desaparecidos. Desde entonces, el tema no existe. Tampoco hay información sobre la desaparición de la embarcación Ana María, que partió el 16 de mayo, en donde iban varios niños y de la que hasta ahora no hay rastros.

“Los familiares acusan a este señor (Ander Charles) de ser negligente, de no querer conversar con la gente porque les tiene miedo, pero la verdad es que la Alcaldía no ha hecho absolutamente nada“, dijo Carlos Valero, diputado a la Asamblea Nacional e integrante de la comisión encargada de las investigaciones relacionadas a los naufragios de las embarcaciones, en una entrevista concedida a El Cooperante.

A casi dos meses del naufragio del Jhonnalys José y a casi uno de la desaparición del Ana María, 61 personas aún están desaparecidas y los familiares no tienen respuestas por parte del Ejecutivo nacional. Denuncian el desinterés y la acción tardía que se registraron en los despliegues y en las labores de búsqueda y rescate que, en ambas situaciones, comenzaron días después.

Silencio, negligencia y corrupción

Habitantes de Güiria, incluso, resaltan la presunta aquiescencia de Charles en el entramado. Valero dijo que, en este caso, todas las hipótesis están abiertas porque los hechos han ocurrido en un pueblo geográficamente pequeño “y es muy poco probable que ocurra todo esto sin que lo sepan las autoridades (…) Ha habido silencio, negligencia y corrupción. Hay una profunda negligencia en el accionar del Estado… el silencio que mantienen es una ofensa hacia los familiares.”, dijo.

Isidro Villegas, vocero de una comisión conformada por familiares de los desaparecidos, dijo a esta redacción que Charles, en algunas ocasiones, llegó al embarcadero Macuro, conocido como La Playita, “decía dos o tres palabras y de iba levantando escaramuza, pero en concreto no ha habido nada”. Andy Villegas, uno de los hijos del marinero, también iba en el Ana María.

“Le pido a las autoridades, hemos intentado comunicarnos con (Nicolás) Maduro, con Diosdado Cabello, que es el que manda aquí en Venezuela, con el canciller (Jorge) Arreaza, pero todas las respuestas han sido nulas, silencio total, nadie responde. Claro, yo me imagino que a ellos no les importa porque esta es gente común, gente que no son de Gobierno ni políticos ni millonarios ni nada de eso”, fustigó Villegas.

El mayor mérito lo han ganado los pescadores, quienes inmediatamente iniciaron la búsqueda de los sobrevivientes. De la primera embarcación solo fueron rescatadas nueve personas: ocho con vida y el cadáver de una adolescente de 16 años. Del segundo no hay indicios de naufragio, lo que avivó las sospechas de que los ciudadanos fueron secuestrados por la red de trata de personas que opera en Güiria, con la complicidad de las autoridades locales, según diversas afirmaciones recogidas por El Cooperante.

Valero señaló que entre siete y nueve personas se encuentran detenidas por su presunta vinculación con el accidente del Jhonnalys José. Dos fuentes dijeron a InSight Crime que entre los detenidos se encuentran dos efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, una funcionaria del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos y varios dueños de hoteles donde, se presume, se hospedaban las víctimas provenientes de otras partes del país, algunos de ellos ya se encuentran en libertad.

Sobre el Ana María, el diputado dijo que Alberto Abreu, capitán del barco, fue rescatado por un buque que se dirigía desde Trinidad hacia Granada, país donde fue internado en un hospital para su recuperación, pero se escapó dos días después, cuando las autoridades trinitarias informaron que tenía antecedentes penales por trata de personas. En consecuencia, la única persona que había aparecido con relación a esta embarcación está prófuga en el territorio granadino.

Kelly Zambrano, de 19 años, es una de las víctimas que iba en la embarcación Ana María. Viajó desde el estado Táchira engañada por una amiga que le aseguró el pago de una tentativa cantidad de dinero en dólares en Trinidad y Tobago. Cuando la joven llegó a Güiria estuvo prácticamente encerrada en un hotel, en donde no hay registros de ella. Finalmente se determinó que la mujer que la contactó es una de las encargadas de buscar a las potenciales venezolanas para explotarlas sexualmente en la isla.

300 dólares por persona

Tanto las autoridades de Güiria como las de Trinidad y Tobago cobran comisión. Valero explicó que cada pasajero paga 300 dólares, y de esa cantidad unos 100 dólares aproximadamente son repartidos entre las fuerzas policiales que reciben a la embarcación en la isla trinitaria y las autoridades venezolanas, como los guardacostas y encargados del permiso de zarpe de las embarcaciones.

Isidro Villegas: “Mañana es posible que me busquen, me siembren y me maten. Este es un pueblo sin ley, donde todos hacen lo que les da la gana. Aquí vas por la calle y te paren a ti, pero casi todo el mundo sabe dónde están los bandidos y no los buscan (…) Si tú vas a denunciar sales amenazado o te dicen que no denuncies porque te puedes meter en problemas (…) Se trata de mi hijo. O soy cómplice por omisión o defiendo la posición de mi familia. Me han dicho por ahí que puedo amanecer con el mosquero en la boca, que me quede callado, pero eso no va a suceder, no soy a ser cómplice de cualquier bandido que esté traficando con seres humanos ni mucho menos que yo sepa que se prestó para secuestrar a mi hijo”.

El Ana María zarpó con ocho personas a bordo que llevaban salvavidas, pero en una playa cercana cargaron a otros pasajeros. Más de 30 personas salieron de las costas venezolanas en una embarcación que básicamente es destinada a la pesca. “En cualquier otro país donde desaparezcan 60 de sus connacionales sería un motivo de una gran movilización, desde la máxima autoridad. Sencillamente el régimen de Maduro no dice nada“, manifestó Valero.

Villegas comentó a El Cooperante que la desaparición de embarcaciones se ha intensificado en los últimos 10 años, por lo que se puede deducir que la situación política del país y la debacle económica han incidido en las decisiones de quienes deciden tomar rumbo hacia Trinidad y Tobago. Muchos, con la esperanza de lograr una estabilidad social y de ayudar a sus familiares que se quedan en Venezuela.

El marinero reveló que el alcalde de Güiria viajó en varias ocasiones en meses pasados hacia Trinidad y Tobago. “No sé si fue de placeres o de negocios, pero sí el estuvo viajando para allá, no sé si trayendo comida para venderla o no sé qué negocio sería… aparentemente, no me consta, era para traer alimentos, ¿a quién se los dio? No sé si era personal”.

“Al inicio de la búsqueda (de la embarcación Jhonnalys José) el alcalde hizo un aguaje… le faltó representar a este pueblo que votó por él, demostrarle a la familia venezolana que entiende el dolor. El alcalde lo que hace es dar permisos para hacer fiestas todos los fines de semana donde están desaparecidas 61 personas… un relajo, aquí hay fiestas por todos lados, aquí no hay control, no hay orden, no hay respeto, es un pueblo de vagabundearía, aquí hace falta autoridad”, expresó Villegas.

Familiar de Charles en Trinidad y Tobago

Una fuente hizo llegar a la redacción de El Cooperante varias fotografías de Fiama Charles en Trinidad y Tobago. Se trata de la hermana del alcalde de Güiria. De acuerdo con la información adjunta, la joven viajó a la nación caribeña en los primeros meses del año y se ha hospedado en hoteles como el Courtyard, perteneciente a la cadena de hoteles de lujo Marriott International, ubicado en Puerto España, y ha gozado de un esplendoroso paisaje desde el resort y spa Coco Reef, en la ciudad de Crown Point.

Sin embargo, no hay información exacta de cuándo Fiama pisó suelo trinitario. En algunas fotografías aparece junto al mandatario regional y al gobernador del estado Sucre, Edwin Rojas, en actos del Partido Socialista Unido de Venezuela.