El legendario baterista de jazz Jimmy Cobb falleció en Manhattan el pasado domingo a los 91 años, a causa de un cáncer de pulmón, según ha confirmado su mujer, Eleana Tee Cobb. Se le recordará particularmente como el último músico que quedaba con vida de entre los protagonistas que produjeron la atemporal obra maestra de Miles Davis, Kind Of Blue. En él, Cobb es responsable de uno de los momentos más perfectos e irrepetibles de la historia del jazz: el sonido del plato que abre el solo de Davis en la primera pieza del disco, So What, y el groove con el que acompaña al trompetista a partir de ese momento. Todo su papel en el álbum es extraordinario, como el de el resto de músicos implicados, pero este pasaje está sin duda entre los más vibrantes y memorables jamás registrados en disco.

Pero sería injusto limitar el legado de Cobb a ese disco o a su tiempo en los grupos de Miles, porque también fue un importantísimo baterista en los años 60, y parte esencial de una de las secciones rítmicas más sólidas de la historia del jazz: el trío formado junto al pianista Wynton Kelly y el contrabajista Paul Chambers. Aparte de algunas de las más brillantes grabaciones de Kelly como líder, el trío acompañó a Cannonball Adderley, John Coltrane, Joe Henderson, Wayne Shorter, J.J. Johnson, Art Pepper, Benny Golson y Wes Montgomery, entre otros, y fue la sección rítmica de Miles Davis entre 1959 y 1962, durante el periodo que conectó el final de la grabación de Kind Of Blue con la transición musical que llevaría al trompetista a formar su “segundo gran quinteto” junto a Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams.

Jimmy Cobb, nacido Wilbur James Cobb en 1929, se formó principalmente como autodidacta, influenciado por grandes bateristas del bebop como Kenny Clarke, Art Blakey o Max Roach, y enseguida empezó a acompañar en su Washington natal a músicos como Leo Parker, Charlie Rouse, Frank Wess o Billie Holiday, antes de dejar la ciudad y unirse al popular saxofonista Earl Bostic, con quien debutaría discográficamente con su exitoso single “Flamingo”. Entre 1952 y 1955 fue acompañante y director musical de la cantante de Dinah Washington (algunas fuentes afirman que Cobb fue uno de sus muchos y efímeros maridos, pero no hay constancia de que llegaran a contraer matrimonio, aunque sí mantuvieron una relación sentimental), con quien grabó álbumes como Dinah o el fabuloso For Those In Love.

En la segunda mitad de los cincuenta tocó ocasionalmente con Stan Getz o Dizzy Gillespie, entre otros, además de unirse al grupo de Cannonball Adderley, con quien grabaría un puñado de excelentes álbumes de hard-bop antes de que el saxofonista le propusiese como baterista para el sexteto de Miles Davis, del que Adderley formaba parte en aquella época. El puesto hasta entonces lo ocupaba el gran Philly Joe Jones, que desde 1955 había sido acompañante habitual del trompetista, pero los constantes retrasos y faltas a compromisos de Jones (normalmente cubiertos por Art Taylor), hicieron a Davis tomar la decisión de reemplazarlo definitivamente por Cobb. Así, en mayo de 1958, el sexteto de Miles Davis que al año siguiente grabaría Kind Of Blue quedó constituido mediante la grabación de algunos temas para el álbum Jazz Track, y Jimmy Cobb pasó automáticamente a la historia del jazz.

Su tiempo junto a Miles Davis fue quizá el más importante de su carrera, no solo por la formación de la celebrada sección rítmica junto a Kelly y Chambers o por su presencia en álbumes clásicos del trompetista como Sketches Of SpainSomeday My Prince Will ComePorgy & Bess o los portentosos directos grabados en el Blackhawk de San Francisco, sino también porque fue un periodo clave para el baterista fuera de su trabajo con Davis. En esos pocos años Cobb participó en la grabación de varios álbumes memorables, desde Coltrane Jazz Giant Steps, de John Coltrane, a Kelly Blue y el disco homónimo de Wynton Kelly, pasando por el debut como líder de un joven Wayne Shorter, In Chicago, y Takes Charge, de Cannonball Adderley, Out Of The Blue, de Sonny Red, o el clásico This Here Is Bobby Timmons, entre muchos otros.

En 1963, Kelly y Chambers abandonan el grupo de Davis a causa de ciertas disputas de índole financiera con el líder, y piden a Cobb que haga lo mismo, para seguir funcionando como trío independiente. El baterista decide esperar a concluir sus compromisos con Davis, pero enseguida deja al trompetista y se une a ellos, constituyendo una de las secciones rítmicas más carismáticas de la época y grabando álbumes excelentes como Undiluted, It’s Allright o la que es probablemente su obra maestra: Smokin’ At The Half Note, registrada junto al guitarrista Wes Montgomery.

Hace cuatro meses, la hija de Cobb hizo una campaña para recaudar dinero porque el músico no tenía capacidad financiera para hacer frente a los gastos médicos de los tratamientos que necesitaba

Cobb tocó ininterrumpidamente con su amigo Kelly hasta su muerte en 1971 (Chambers había fallecido también, en 1969), y poco después se unió a la cantante Sarah Vaughan, a quien acompañaría a menudo en los años setenta. En la siguiente década tocó con Ricky Ford, Sonny Stitt, Richie Cole o su viejo amigo Nat Adderley, pero su nombre estaba asociado, en cierto modo, al pasado. Entre los años noventa y la primera década del presente siglo su figura fue ganando relevancia histórica y enseguida se le consideró como la leyenda viva que era, hasta que en 2009 el 50 aniversario de Kind Of Blue lo puso de nuevo en primera línea.

Sin grandes alardes creativos, pero con una enorme solidez, continuó grabando y tocando hasta principios de este mismo año, cuando la comunidad jazzística se hizo eco de la llamada de auxilio de la hija de Cobb: como tantos otros estadounidenses el baterista no tenía capacidad financiera para hacer frente a los gastos médicos de los tratamientos que necesitaba. Era el único músico de Kind Of Blue vivo, sí, pero nunca cobró derechos de autor por ese disco, y el trabajo de un músico de jazz, por legendario que sea, da para lo que da. En una campaña de la plataforma gofundme.com se recaudaron algo menos de 95.000 dólares de los 200.000 que se marcó como objetivo. Cuatro meses después, su muerte marca el fin de una era, y la sacralización definitiva del álbum de jazz más importante de todos los tiempos.

Cuatro discos maravillosos donde tocó Jimmy Cobb

‘Kind Of Blue’ (Miles Davis). El álbum de jazz que tienes que tener si solo vas a tener uno. Más de 60 años después sigue siendo colosal.

‘Kelly Blue’ (Wynton Kelly). Grabado al mismo tiempo que Kind Of Blue, contiene parte de la mejor música grabada por Cobb junto a Wynton Kelly.

‘Smokin’ At The Half Note’ (Wes Montgomery/Wynton Kelly Trío). Pat Metheny dijo que era el mejor álbum de guitarra jazz de la historia, y probablemente tenga razón. Kelly, Chambers y Cobb en su mejor momento.

‘Original Mob’ (Jimmy Cobb). Cobb como líder en 2014, en un cuarteto que recuerda al de Smokin’ At The Half Note, con Peter Bernstein y Brad Mehldau (gran admirador de Kelly).

Fuente: YAHVÉ M. DE LA CAVADA