Argentina participa este domingo en las votaciones para elecciones primarias obligatorias, una especie de ensayo que sirve para las presidenciales previstas para octubre.

El presidente Mauricio Macri, quien busca la reelección en el cargo, reconoció al cierre de la jornada electoral que había tenido «una mala elección» y aunque no dio resultados concretos, se dirigió al país desde su comando de campaña y le pidió a los argentinos «que se fueran a dormir».

Esta votación es considerada una primera vuelta para medir la tendencia electoral antes de los comicios presidenciales previstos para octubre. Macri se enfrentará al candidato de tendencia de centro-izquierda, Alberto Fernández, quien presentó como parte de su fórmula para la vicepresidencia a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Las candidaturas fueron definidas por consenso en las respectivas coaliciones políticas, por lo que estas primarias toman el perfil de una elección presidencial anticipada.

34 millones de electores registrados marcarán las tendencias del escenario de votación para octubre. Algunas encuestas estiman que el margen de diferencia entre Macri y Fernández será definitivo para los resultados finales de quien ocupará la silla presidencial.

Fernández aparece como favorito de los sondeos a pesar de que sus detractores destacan que estará determinado por la sombra de corrupción que marcó la gestión de los Kirchner (2007-2015).

Aunque hay más de 10 fórmulas aspirantes a la presidencia, la tercera opción en las encuestas la conforma el exministro de Economía, Roberto Lavagna junto al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, del peronismo de centro.