Luego de casi dos décadas de estrecha colaboración entre Caracas y La Habana, la presencia cubana logró penetrar casi todas las instancias de poder político, militar y económico de Venezuela, generando miles de millones de dólares en ganancias para el régimen castrista, y una estructura de control sin precedentes sobre las instituciones del estado venezolano que es ejercida diariamente por miles de agentes cubanos, principalmente en el sector de inteligencia y en el estamento militar. Este control cubano sobre las estructuras claves de poder en Venezuela persiste hasta el día de hoy. Así lo reseña primerinforme.com
Por Casto Ocando
El servicio de inteligencia cubano –calificado todavía por Estados Unidos como uno de los más eficaces del mundo- es considerado en la actualidad ukno de los pilares centrales del sostenimiento de Nicolás Maduro en el poder. Según numerosas fuentes consultadas para este reporte, la influencia más notable de la presencia cubana se centra principalmente en mantener el control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), pero también en ejercer su influencia dentro de la comunidad de inteligencia en Venezuela, desde la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), hasta la Policía Nacional Bolivariana y los diversos servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas.
La presencia cubana es coordinada por el llamado Grupo de Cooperación y Enlace (GRUCE), que mantiene cuadros tanto en Cuba como en Venezuela, y funciona con una estructura que enlaza todos los comandos de guarnición más importantes para la defensa territorial, cubriendo prácticamente todas las bases militares del país.
Los tentáculos cubanos alcanzan el nervio central de la vigilancia informática para fines de control político y social a través del Centro de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), el equivalente a la National Security Agency (NSA) en Estados Unidos.
También penetraron la estructura de mando del SEBIN, que aun siendo originalmente un organismo policial y de apoyo a investigaciones judiciales, se fue transformando en un aparato de seguridad con alcance represivo en todos los sectores, incluyendo el militar.
Los cubanos adicionalmente han logrado beneficiarse de una amplia gama de actividades económicas, desde negocios de exportación petrolera, compra de alimentos y producción minera, hasta la emisión de documentos de identidad y pasaportes, y los registros notariales de Venezuela, a través de una serie de convenios binacionales cuyos detalles en su mayoría han sido mantenidos en secreto.
Pero es en los cuerpos de seguridad de Estado, y en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde ha estado la influencia más decisiva y perniciosa de los cubanos en Venezuela.
Operaciones conjuntas
La presencia física de personal cubano, desde asesores, comisarios políticos y tropa hasta espías y fuerzas especiales, está distribuida en las guarniciones militares más importantes y en los centros operativos de los REDI (Regiones de Defensa Integral) y los ZODI (Zonas de Defensa Integral). También abarcan las oficinas locales de los servicios de inteligencia y vigilancia como el SEBIN y el DGCIM.
Los servicios de inteligencia y la estrategia de control social formó parte fundamental de la estrategia de defensa y del control sobre la sociedad establecido en la alianza con Cuba que desarrolló Hugo Chávez desde los primeros años de su gobierno, en 1999.
Buena parte de la actividad de los cubanos en Venezuela se mantiene bajo hermético secretismo, como su participación en tareas represivas, de espionaje de comandantes militares y de espionaje a opositores y disidentes.
Sin embargo, en algunas ocasiones, los jefes militares cubanos se han mostrado públicamente en ejercicios y eventos de carácter cívico y militar en Venezuela.
A fines de septiembre de 2018, por ejemplo, el Almirante en Jefe Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), la más alta instancia del alto mando militar venezolano, dio a conocer públicamente que militares y grupos de fuerzas especiales venezolanas participaron operaciones conjuntas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, “para el fortalecimiento de la integración militar entre ambas naciones”.1
Previamente, en otra operación conjunta de ejercicios “antiimperialistas”, un alto oficial cubano, el general Joaquín Quinta Solá, acudió a la isla de La Orchila en enero de 2017, para comandar los llamados ejercicios militares “Zamora 200”.2
El comandante histórico Ramiro Valdés, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba (según el perfil de su cuenta de Twitter, @ValdesMenendez), ha tenido también varias apariciones públicas en Venezuela.
En febrero de 2010, Valdés llegó a Venezuela presuntamente a petición del entonces presidente Hugo Chávez, como enviado especial para ayudar a resolver la crisis eléctrica en el país petrolero, una responsabilidad que creó toda clase de razonables sospechas acerca de la verdadera naturaleza de su presencia y misión en territorio venezolano.3
La más reciente aparición de Valdés se produjo días antes del apagón que oscureció casi toda Venezuela, el pasado 7 de marzo. Según fuentes de inteligencia venezolanas, Valdés llegó al país dos días antes del apagón, lo cual alimentó teorías de que el blackout fue intencional y ordenado para incrementar el caos y causar problemas al liderazgo del Presidente Interino Juan Guaidó. Valdés permaneció al menos una semana en el país, según las fuentes, hasta que retornó a Cuba tras la llegada a Venezuela de otro importante miembro de la nomenklatura cubana, el “ex superministro” cubano Marcos Portal León, enviado para analizar la severa crisis energética que enfrenta el régimen de Nicolás Maduro.