Desde muy temprano, gracias a la conseja cubana, Chávez entendió la importancia de la corrupción para lograr el máximo de sus objetivos, que era controlar el poder para no soltarlo jamás, communist style.

Casto Ocando. Primer Informe. Cuaderno de Notas

No en vano el primer gran escándalo chavista, el Plan Bolívar 2000, implicó a los cubanos y a los militares, dos pilares fundamentales del fraude en que se convirtió la revolución bolivariana. Chávez no castigó a muy pocos (y casi a nadie de sus más allegados) por los desafueros administrativos, pero aplicó una táctica de control que nunca le falló.

Utilizó sin piedad el expediente de la extorsión contra su propia gente, exigiendo lealtad bajo amenazas de destapar la olla corrupta en la que se metieron, gracias a los fabulosos ingresos petroleros, todo su entorno tanto político como familiar.

La tarea se la encargó a su hombre de confianza, Hugo Carvajal, que durante una década, entre 2002 y 2012, se dedicó a escrudiñar los negocios corruptos de altos chavistas como José Vicente Rangel, Rafael Ramírez y la pareja Nicolás Maduro y Cilia Flores, y a sus propios familiares como Adán Chávez, y su hija María Gabriela, que discretamente acumulaban enormes fondos en cuentas bancarias secretas como si esa fuese la única misión en la vida.

No se trata de una mera especulación sino de una estrategia muy bien documentada en una serie de dossiers que el general Carvajal guardó como un seguro de vida, tras el fallecimiento en Cuba del comandante golpista.

Es parte de lo que Carvajal, ahora preso en España, quiere entregar para reducir cualquier condena en su contra, sea en Europa o en Estados Unidos. Carvajal es uno de los muy selectos chavistas que saben donde se esconden las decenas de miles de millones de dólares y euros que aún permanecen escondidos (no por mucho tiempo), en paraísos fiscales ya identificados.

Este episodio ilustra cómo el dinero ha jugado un papel estelar en la sobrevivencia y al mismo tiempo la caída del régimen. Este Talón de Aquiles es mucho más notable en la actualidad, ahora que los billetes escasean cada vez más a medida que las sanciones aprietan el cuello de la dictadura.

La reducción aguda de divisas se ampliará por la presión de Estados Unidos. Se estima que para fines de octubre la producción de crudo caiga a menos de 400 mil barriles, la mayor parte del cual ya esta comprometido para ser enviado a China y Cuba.

Por otro lado, hay crecientes y muy sofisticadas presiones para detener el tráfico de metales preciosos, especialmente oro, que suministra otra fuente de divisas al régimen. Y en cuanto al narcotráfico, importantes operaciones multi agencias de Estados Unidos y otros países, están cerrando el grifo de los envíos de dinero en efectivo producto de la venta de la droga que pasa por Venezuela.

En pocas palabras, el régimen tendrá que comenzar a echar mano de las cuentas ocultas fuera del país para financiar el déficit. Pero esto tampoco será fácil. Muchos de los mismos testaferros están decidiendo hablar con las autoridades para llegar a acuerdos y legalizar una parte del dinero y evitar problemas futuros. Sino que lo diga Rafael Ramírez, a quien acaban de decomisar una importante cuenta europea gracias al testaferro que la manejaba en su nombre.

Sin dinero es imposible mantener una dictadura basada en sobornos y corrupción. Cada vez hay menos para robar y repartir. La infraestructura se cae a pedazos, lo cual crea nuevos y más grandes problemas que no pueden resolverse por falta de recursos.

En teoría, se trata de una situación insostenible. Pero el régimen es creativo. La mayor parte de los recursos los usa para sostener la infraestructura que los mantiene en el poder: la maquinaria represiva asesorada directamente desde La Habana.

Porque hay una verdad incontestable: sobrevivir dentro del régimen cuesta mucho dinero. Sino, cómo se sobrevive sin las decenas de guardaespaldas, automóviles blindados, asesores de inteligencia, viajes en aviones privados, compra de materiales, comida y medicinas para uso familiar y otros gastos suntuosos o no, sin una bien provista chequera.

¿Cuánto tiempo más durará el enclenque edificio de la dictadura madurista? No tardaremos en saber.

Wilmer Ruperti en la picota

 

Cuando muchos creían que Wilmer Ruperti, uno de los empresarios favoritos de Hugo Chávez, estaba acabado gracias a una combinación de ambición personal y errores garrafales, vuelve a resurgir como el Ave Fenix con una demanda en Londres que busca recuperar lo que perdió a manos de la empresa naviera rusa Novoship por incumplimientos de contratos (y corrupción mediante).

Ruperti, a quien la naviera rusa le quitó una suma entre $60 y $90 millones en 2016 tras un largo litigio en cortes de Londres, Miami y Nueva York, ahora está demandando a Novoship por haber violado el acuerdo o settlement en esa disputa. Según Ruperti, Novoship entregó documentos sensibles incluyendo cuentas bancarias de sus empresas, al grupo de investigación y recuperación de bienes Burford Capital, que se especializa en financiar litigios para recobrar bienes en disputas contra personas o empresas multimillonarias.

La firma, a través del alto ejecutivo Daniel Hall, presuntamente negoció estos documentos confidenciales de Ruperti para obtener un video sexual relacionado a un multimillonario en la Florida de nombre Harry Sargeant. No esá claro cuál es el papel de Sargeant en la disputa, ni para qué quería Hall obtener estos videos comprometedores. Pero lo cierto es que Ruperti piensa que la negociación de sus documentos por parte de Bruford Capital y Hall fue una violación del acuerdo de Novoship de 2016, por lo cual está reclamando daños de entre $53 y $91 millones.

Los documentos sensibles muestran todo el organigrama financiero de Ruperti, incluyendo cuentas secretas en Suiza y otros paraísos fiscales, así como de depósitos en firmas de banca privada en Alemania. ¿Quién podría estar detrás de las finanzas de Ruperti? Un viejo enemigo suyo, Francisco Morillo, está siendo acusado de graves delitos federales a través de su empresa Helsinge tanto en Estados Unidos como en Suiza.

Morillo, ex socio de Ruperti, es señalado de haber establecido una central informática en Miami a través de la cual obtenía información privilegiada directamente de Pdvsa en Caracas, a través de un sistema “espejo” que le permitía ver la información de subastas de crudo y otras datas cruciales en tiempo real. Durante años, Morillo usó esta información privilegiada para generar millones de forma ilegal.

Samark López en Islas Caimán

El empresario Samark López Bello, acusado por Estados Unidos de ser el principal testaferro de Tarek El Aissami, ha sido el centro de varias y diferentes acciones que lo han puesto sobre el tapete. Su contratación del legendario ex fiscal Dick Gregorie como una de las principales figuras de su equipo de defensa en cortes federales no impidió, sin embargo, que lo nombraran en la lista de los 10 más buscados de la agencia de inmigración y ciudadanía (ICE), señalado de presuntamente lavar dinero del narcotráfico.

La última reclamación en su contra proviene de la firma fabricante de yates de lujo italiana Azimult Benetti SpA, que acaba de demandar la firma Nautical Corp., con sede en Islas Caymán, supuestamente propiedad de Samark, en una Gran Corte de ese paraíso fiscal, para reclamar una deuda de unos 500,000 euros que López Bello debe por la construcción de un yate de 43 millones de euros que le mandó a construir al conglomerado de yates de lujo italiano.

No se sabe si Estados Unidos confiscó el yate de fabricación italiana. En 2017 la OFAC sancionó a López y confiscó una variedad de propiedades suyas en el sur de la Florida, incluyendo un yate de $16 millones aparcado en un muelle de Fort Lauderdale con el nombre de Waku. De acuerdo a la documentación interna, la embarcación contaba con un bar repleto de botellas de Johnny Walker’s Blue Label (Etiqueta Azul), que llevaba, cinceladas las iniciales (SLB) del empresario.

El destape de Avior

El próximo 5 de septiembre se inicia en una corte de Miami un caso legal que podría poner al descubierto las peculiaridades y detalles hasta ahora desconocidos públicamente de las operaciones de Avior, una aerolínea venezolana fundada en 1994 en Barcelona, en el oriente venezolano, por el empresario Jorge Añez Dáger.

La audiencia del 5 de septiembre es el inicio de una demanda introducida contra el ex administrador de la aerolínea, Marcello Henríquez Maiónica, por tres personas vinculadas a Avior: Luis Suárez, agente registrado de Avior en Miami; el empresario Carlos Kaufman y su primo el abogado Moisés Maiónica.

Tanto Kauffmann como Maiónica son ex convictos vinculados al famoso caso del Maletinazo en 2008 que negociaron con la fiscalía federal de Miami una sustancias reducción de las penas a cambio de testificar contra Franklin Durán, ex socio de Kauffmann y Alejandro Antonini que fue acusado y condenado por espionaje a favor del régimen chavista.

Durante años, Avior realizó numerosas operaciones a través de Cadivi, para la adquisición de aviones y repuestos de aviación. En la demanda, Suárez, Kauffmann y Maiónica acusan a Henríquez de cometer fraude para presuntamente apoderarse de más de $100,000 de los fondos de Avior.

Octubre, un mes crucial

El próximo 25 de octubre es una fecha clave para el futuro de la revolución. Ese día se vence el permiso temporal otorgado por la administración Trump a las firmas norteamericanas que aún operan en Venezuela, como Chevron, Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford International.

Las firmas obtuvieron un permiso de sólo tres meses, pese a que habían solicitado una extensión de seis meses para continuar operaciones en pozos venezolanos, un factor que fue interpretado como un anticipo de una decisión radical: suspender los permisos hasta que Maduro caiga. Si se aplica como se espera, esta medida cambiará radicalmente el panorama petrolero.

De entrada, reducirá a la mitad el número de taladros operativos, lo cual reducirá aún más la ya mermada producción petrolera de Pdvsa. La medida dejaría el camino abierto a petroleras de Rusia y China, pero reemplazar la presencia de las firmas norteamericanas podría tomar entre seis meses y un año, un tiempo que la revolución no puede darse el lujo.

Ya los chinos han sentido el impacto de las sanciones con los envíos en julio (China recibe unos 300 mil barriles en pago de deudas pendientes), que se redujeron en 165,000 barriles por la falta de disponibilidad de tanqueros para despachar el producto.

Si se reduce la actual producción de crudo (de 734,000 barriles diarios) a la mitad, la producción será de unos 365,000 mil barriles diarios de crudo, y hasta los cubanos se verán severamente afectados. La caída de la producción de Pdvsa ha sido estrepitosa: de casi 2 millones de barriles diarios en 2017, cayó a 1.3 millones en 2018, y a 734,000 en julio pasado, una caída de casi 70 por ciento.

El desfile internacional de chavistas

Mientras los venezolanos continúan huyendo masivamente del infierno socialista creado por Maduro, Diosdado y Cuba, en un fenómeno sin precedentes, los propios chavistas también sufren su éxodo particular pero no para huir de la catástrofe madurista sino de la persecución internacional impulsada por países como Estados Unidos y España, y la venganza de gente a quienes estas personas afectaron mientras estuvieron en el poder.

El magistrado Marco Tulio Dugarte, por ejemplo, mencionado en esta columna la semana pasada, se encuentra hoy en Nueva York tratando de obtener la residencia. Fue recientemente denunciado ante las autoridades por una de sus víctimas, y es posible que enfrente serios problemas para permanecer en el Imperio. Los casos aumentan cada día.

Véase el caso de Douglas García García, gerente de operaciones en Pdvsa Gas Comunal. Renunció a su cargo y recientemente fue grabado disfrutando de una tarde familiar en el exclusivo Top Golf de Doral, donde vive en espera de la aprobación de su asilo político. García es uno delos responsables del desastre en que se encuentra la infraestructura de distribución de gas doméstico en Venezuela. ¿Incluyó su paso por Pdvsa en su aplicación de asilo? El fenómeno no sólo está ocurriendo en Estados Unidos.

En República Dominicana, la estampida es para coger palco. Fíjense en Leonardo González Dellán, propietario de la villa Casique 8 en Casa de Campo, República Dominicana. Desde la condena del ex Tesorero Nacional de Venezuela Alejandro Andrade, González Dellán no dejó Dominicana para refugiarse en su país adoptivo –Inglaterra-, sino en Uruguay, otro paraíso fiscal controlado por la izquierda. Otro buscando nuevos destinos es Carlos Aguilera, capitán retirado y ex director del Sebin, la policía política de la dictadura madurista.

Presuntamente se hizo multimillonario gracias a contratos públicos que “administró” cuando presidió el Metro de Caracas. Tiene negocios importantes en Madrid, donde piensa mudarse desde su modesta residencia en Casa de Campo. Otro en la lista es Danilo Díaz Granados, que acaba de cambiar residencia desde la dominicana Cap Cana al corazón de la capital española.

El empresario Carlos Gill, conocido como “el mayor magnate de los negocios” con el gobierno de Evo Morales en Bolivia, también cambió la intranquilidad de La Romana, donde posee desde 2005 una mansión, por la paz de las viejas calles de Madrid. Su hermano Víctor Gill, se encuentra sin visa norteamericana luego que le fue cancelada por negarse a cooperar con las autoridades, y permanece en Venezuela. Samark López, cuya mansión en Punta Cana fue allanada por el FBI recientemente, se mantiene en movimiento sin un destino fijo por ahora.

Y el ex empleado del Banco Industrial de Venezuela y próspero empresario Gustavo Mirabal Castro, planea cambiar su residencia de La Moraleja, por un ultramoderno apartamento en Dubai, mientras concentró sus actividades financieras en el diminuto Principado de Mónaco. Por algo será.

El Plan B del régimen

Aunque usted le crea a Diosdado Cabello cuando usa las famosas frases de “nunca volverán”, o “aquí venceremos”, la verdad es que tanto él como toda la pequeña pléyade de los altos chavistas tiene bajo la manga, los detalles del Plan B que pondrán en marcha cuando ocurra lo que ellos esperan que ocurra, tarde o temprano.

Examínese el caso de Tarek El Aissami, que desde 2010 construyó su propio cuartel general en el pueblo del sur de Siria de donde es originaria su familia (que también es el origen de la familia de Walid Makled). Según fuentes, El Aissami es propietario de un complejo de edificios y más de una docena de vehículos en ese pueblo donde nacieron sus padres, y que tiene preparado como el lugar de reclusión en caso de que sobrevenga el peor de los escenarios en su contra.

Nicolás Maduro, Cilia Flores y la corte de familiares y relacionados, tienen a su disposición una amplia gama de destinos, entre ellos Moscú, Estambul o Corea del Norte, dependiendo de las veleidades de su hijo Nicolasito. Vladimir Padrino ha venido cortejando a los rusos, quizá bajo el entendido de que una propiedad en Moscú pude esconderlo llegado el momento del derrumbe.

Los Hermanitos Rodríguez ya tienen a su familia en el destino más conveniente según el criterio de ellos: México, donde reside la matriarca y la hija que antes vivió en Australia, protegidos por AMLO y quizá algún miembro de los carteles mexicanos de la droga, según investigaciones federales en Estados Unidos. El Fiscal usurpador Tareck William Saab tiene ya su destino preparado: la convulsa ciudad de Beirut, en el Líbano, la tierra de sus ancestros aunque nació en El Tigre, estado Anzoátegui.

Fuentes informan de la compra por parte de Saab de costosas propiedades que usará como su refugio particular. ¿Para donde planea escapar Cabello? De acuerdo a reportes de inteligencia, Cabello como muchos altos chavistas, quiere la fórmula mágica: quedarse en Venezuela, con impunidad, y con chance para colgar una hamaca en alguna de las fincas que posee en Monagas, y que usa para enterrar grandes cantidades de dólares en efectivo.

Es lo que busca en las negociaciones secretas con el Imperio. Pero los gringos perdieron hace rato el apetito para negociar con el número 2 de la dictadura. Por algo será.



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D R

«PARA SER BUEN PERIODISTA HAY QUE SER BUENA PERSONA», RYSZARD KAPUSCINSKI.