LA HABANA.- Cuando Leticia y su esposo Eduardo llegaron a la parada de ómnibus en la Calzada Diez de Octubre, con decenas de personas contrariadas que llevaban dos horas esperando poder viajar en el caótico transporte público de La Habana, lo primero que a Eduardo le vino a la cabeza era “que había una huelga de ‘guagüeros’ o un motín de taxistas particulares”, dice y añade:

“No pasaba ni una mosca. La gente estaba desesperada, a punto de estallar. Como desde hacía días se rumoraba que no había petróleo en las terminales ni en los CUPET (gasolineras), mi esposa comentó: ‘Es que ya empezó el Período Especial de la etapa de Díaz-Canel’. Queríamos ir a las tiendas del centro de la ciudad a ver si conseguíamos puré de tomate, que está perdido, y comprar dos mochilas para la escuela de nuestros hijos. No pudimos ir».

No es sorpresa

A Raúl, dependiente de un agromercado en el municipio Cerro, la actual situación no lo tomó por sorpresa. “Lo que han dicho en la Mesa Redonda es pa’ los bobos. Los gobernantes son los únicos que no quiereN reconocer que hay una crisis económica igual o peor que la de los ’90. Estas carencias y dificultades no vienen del mes pasado, vienen de año y medio atrás. Hoy falta aceite, mañana pollo y pasado mañana carne de puerco. Cuando me enteré de que por la escasez de papel la gente estaba comprando Granma y Juventud Rebelde para usarlo como papel higiénico, pensé que ya la cosa estaba jodida. Quisiera ser optimista, pero me parece que lo peor aún no ha llegado”.

Ingrid, profesora, reconoce que esta «situación coyuntural» es una nueva vuelta de tuerca y se veía venir. “Cuando Obama terminó su discurso en el Gran Teatro de La Habana, en marzo de 2016, y después de la campaña desatada en su contra por las autoridades del país, los cubanos que esperábamos un cambio real, nos dimos cuenta de que todo era un engaño. El gobierno recogió cordel y empezó a retroceder en su apertura al sector privado. Comenzaron los discursos patrioteros, las consignas y un mayor control estatal. Para mala suerte de Raúl Castro, en las elecciones de Estados Unidos ganó Trump y empezó a tirar abajo la política de Obama hacia Cuba. A ello se une que el gobierno cubano nunca quiso una apertura auténtica. No permitió que los cuentapropistas pudieran beneficiarse con las medidas aprobadas por Obama. No autorizó el funcionamiento del ferry Habana-Miami. No aceptó nada que no les beneficiara. Ahora estamos en un Período Especial 2.0, que no será igual al otro, pues el panorama es diferente, pero el déficit de combustible va a provocar que se paren las inversiones, que miles de trabajadores queden ‘interruptos’ y que volvamos nuevamente a una economía de supervivencia, como en los 90”.

Las crisis económicas en Cuba son cíclicas. La autocracia que gobierna hace 60 años las encubre con el eco de fondo de una atosigante propaganda partidista y la jerga desfasada de sus dirigentes. Y desde luego, acusando con el dedo al enemigo de siempre: Estados Unidos. No importan la época ni las circunstancias.

Fracasos acumulados

Para el castrismo, los fracasos del Cordón de La Habana en 1968 y la Zafra de los Diez Millones en 1970 o la fiebre porcina en 1971, han sido por culpa del ‘bloqueo yanqui’, la CIA o el presidente de turno en la Casa Blanca.

Da igual lo que falte. Ya sean ómnibus del transporte urbano, harina o combustible. Escudada tras la excusa del ‘bloqueo’ y el enemigo imperialista, la dictadura justifica su mal desempeño económico e incapacidad para alimentar, vestir y proveerles el modo de adquirir viviendas dignas a sus ciudadanos. Seis décadas con el mismo sonsonete.

Fotogfafía del 11 de septiembre de 2019 de varias personas colgadas de un ómnibus en La Habana, en medio de una severa crisis de combustible y transporte.

Fotogfafía del 11 de septiembre de 2019 de varias personas colgadas de un ómnibus en La Habana, en medio de una severa crisis de combustible y transporte.

Daniel, un jubilado de 74 años que fue miliciano y alguna vez creyó en Fidel Castro y su revolución, afirma que ha sido víctima de una estafa política. “Me da tirria ver los discursos de esos cara de guante. La mitad de las cosas que dicen son mentiras. Siempre lo mismo, antes era Bush, ahora es Trump, a quien quieren culpar del desastre económico que ellos mismos han creado. Nadie tiene la culpa de que seamos incapaces de producir viandas y frutas o de pescar pargos y chernas en el mar. Trump no tiene la culpa de las casas chapuceras construidas por el Estado, de los bajos salarios ni de las promesas que nunca se cumplen. Todo en Cuba es descabellado, haciendo planes para 2030, cuando ni siquiera saben cómo van a llegar a diciembre de 2019. Ojalá me equivoque, pero las cosas se van a poner peor. ¿Y sabes por qué? Porque los dirigentes no escuchan a nadie. Es una secta de intocables que se creen infalibles. Si no reconocen sus fracasos, menos aún van a propiciar cambios democráticos. Si la gente no se tira a protestar en la calle, esta pila de panzudos vive bien seguirán envolviéndonos con sus cuentos”.

DIARIO LAS AMÉRICAS le preguntó a una docena de personas que vieron las emisiones de la Mesa Redonda del miércoles 11 y el jueves 12 de septiembre, en las cuales intervino Miguel Díaz-Canel, gobernante designado por Raúl Castro, y todos coincidieron en que el régimen está ocultando información y consideraron que si en los próximos días no se anuncian nuevas medidas que permitan liberar las fuerzas productivas, otorgar mayor autonomía al trabajo privado o derogar el absurdo impuesto al dólar, la economía cubana seguirá hundiéndose. Tres de los encuestados dijeron que debía dársele un voto de confianza a Díaz-Canel.

La irresponsabilidad

A Carlos, sociólogo, le preocupa la irresponsabilidad del régimen. “Todos los gobiernos del mundo tienen una reserva de combustible de varios meses para casos de contingencia. ¿No hay una reserva de combustible en Cuba? En un país de economía planificada y con todas las instituciones estatales controladas, ¿ningún sesudo previó ese déficit de combustible? En esas comparecencias televisivas no mostraron todas las cartas. Hay gato encerrado. Los que conocen de lenguaje corporal pudieron observar que en los dos programas, los rostros de Díaz-Canel y su plana mayor reflejaban miedo. El presidente intentó hacer bromas y mostrarse optimista, pero el exceso de sudoración, a pesar del fuerte aire acondicionado existente en el Palacio de la Revolución, era una señal de preocupación”.

Algunas empresas, entre ellas ETECSA, quien controla el monopolio de las comunicaciones en la isla, autorizaron a miles de trabajadores a permanecer en sus casas hasta el martes 16 de septiembre. Lázaro, chofer de un ómnibus urbano, cuenta que “es tan poco el combustible que tenemos, que solo estoy dando una vuelta. De una frecuencia de 15 minutos que tenía mi ruta, se alargó a dos horas. Pa’ cambiarle el nombre dicen que es coyuntural. Pero esto es Período Especial puro y duro”.

Fotografía del 11 de septiembre de 2019 de una estación de combustible en La Habana, Cuba.

Fotografía del 11 de septiembre de 2019 de una estación de combustible en La Habana, Cuba.

La pregunta que se hacen muchos cubanos en la calle es cuánto puede dilatarse la «situación coyuntural». Onelio, informático comentó: “Aunque han subrayado que es una situación que durará unos días, me temo que termine extendiéndose varios años. El Período Especial duró ocho años, desde 1991 hasta 1999, cuando Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela. Pero en estos momentos el gobierno no tiene ningún país que le saque las castañas del fuego ni al que pueda convoyarse. Los aliados quieren hacer negocios, si les pagan. En el anterior Período Especial, podías tirarte al mar en una balsa rumbo a la yuma. Ya eso se acabó, ahora los americanos te devuelven».

Crisis interminable

Frank, exmilitar retirado, confiesa que ha vivido lo suficiente como para darse cuenta de que «esta historia que en dos programas televisados nos han contado e intentado convencernos de que será de breve duración, va a ser mucho más larga y complicada. Después de 1959, ha habido años menos malos que otros, pero las crisis económicas nunca se acaban en la isla. Cuando no es por un huracán, es porque no ha llegado el barco al puerto o por culpa del bloqueo. Así llevamos 60 años, de problema en problema, de escasez en escasez, de coyuntura en coyuntura».

En marzo de 1962, un joven Fidel Castro anunció a los cubanos la implementación de la libreta de racionamiento y prometió que sería por un plazo breve. Pidió tener confianza en la revolución y aseguró que se produciría tanta carne de res, leche de vaca y queso que Cuba se transformaría en una potencia exportadora de esos productos.

57 años después, la libreta sigue vigente y la carne de res, leche de vaca y el queso son alimentos prohibitivos para la inmensa mayoría de la población. Las situaciones coyunturales en Cuba suelen llegar para quedarse.