Algunas redes de pedofilia venden pornografía a cambio de bitcóin, valiéndose de la privacidad que ofrece este método de pago frente a opciones como Paypal. Se trata de uno de los tantos usos ilegales que se les da a las criptomonedas y al dinero en general. Esta actividad ha manchando la reputación de las criptomonedas ante la opinión pública y ha servido como argumento principal a sus detractores.

Por: Andrea Leal | Criptonoticias

El caso Belankazar, academia de modelaje venezolana que supuestamente ha vendido fotos de niñas en redes sociales a cambio de criptomonedas, abrió una herida no curada y desató nuevamente la polémica. ¿El derecho a la privacidad debe defenderse hasta las últimas instancias o tenemos que asumir cierta responsabilidad por tenerla? La pregunta retumba en mi cabeza, una y otra vez. No logro visualizarme en un bando, ya que bien he disfrutado de las mieles de la descentralización. Pero, también estoy consciente del poder de los pedófilos en Internet y del daño que pueden hacerle a un niño.

Imposibilitada para encontrar una respuesta fácil, decidí remitirme a los hechos. El pasado martes, 03 de septiembre, usuarios de Twitter señalaron a la academia de modelaje de estar supuestamente creando contenido para pedófilos. Horas después Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Venezuela (CICPC), informó que tres de los directivos de Belankazar habían sido arrestados y el material fotográfico incautado.

En las redes sociales proliferan las denuncias con capturas de pantallas de páginas rusas en donde la academia presuntamente comercializaba las fotos. Asimismo, señalaron comentarios inapropiados realizados por hombres adultos a niñas de entre 11 y 16 años en el Facebook de la academia. Entre los datos más controvertidos destacó el uso de la plataforma Skrill, BTC, BCH, LTC e incluso ETH para procesar los pagos de vídeos y fotos privadas.

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