No nos equivoquemos, el narcocastrochavismo ha hecho que lo real se vuelva incierto, que lo cierto entre en duda y ha trastocado hasta a los más impolutos opositores con aquella falsedad de que la unidad de opinión es obligatoria y portadora intrínseca del pensamiento único. Eso tan preciado y cacareado como lo es la pluralidad y la libertad en democracia y que es nuestra búsqueda debe ser despejado de manipulaciones ya anacrónicas y debe estar clarísimo para quienes sin vacilación y de frente adversamos a la dictadura más dañina que ha conocido el mundo jamás.

Dejemos nuestras expectativas personales y partidistas para luego, independientemente de cuanta agua haya pasado debajo de este puente camino a la nueva independencia, no perdamos el norte, es una sola vía, la deposición de la tiranía y luego la reconstrucción de un país en la cual somos los obreros, ingenieros, arquitectos para desde estos escombros  que recibiremos, dar lo mejor y levantar a la amadísima Venezuela muy por encima de lo que alguna vez fue, un emporio de oportunidades de estudiar, crecer, prosperar, para todos.

Sin embargo en este tramo final que falta por recorrer siguen sucediendo  vertiginosamente cosas a favor y en contra de nuestra lucha, las cuales debemos celebrar y denunciar respectivamente para ir limpiando la pista, la llegada, el remate de esta agotadora carrera por la justicia de nuestra gente.

Dos acontecimientos muy importantes se suscitaron está semana, el interesante pronunciamiento del presidente encargado Juan Guaidó y la grave denuncia hecha por el presidente de Colombia Iván Duque Márquez sobre la compra de misiles de corto y mediano alcance por parte de Nicolás Maduro a través Irán.

Millones de Venezolanos vimos a principios del año 2019 la esperanza de libertad en manos de ese joven líder cuándo se juramentó por mandato constitucional, como presidente encargado de la República ante la presencia de una multitudinaria concentración y en cuestión de minutos fue reconocido nada más y nada menos por la máxima potencia económica y militar del mundo como lo es, los Estados Unidos y luego se sumaron 59 países. Eso sin lugar a dudas, me atrevo a afirmar, nos devolvió la ilusión de rescatar la democracia y reconstruir el país ya devastado en manos de esa corporación internacional narcocriminal. Millones de Venezolanos hicimos planes para volver y dar lo mejor de sí para ayudar en tan encomiable labor de patria y ver resplandecer a ese maravilloso país, sobre dotado en riquezas y bellezas naturales y únicas en el planeta.

En el transcurrir de los meses empezamos a ver actuaciones que comenzaron abrirle un hueco al liderazgo y credibilidad del recién juramentado presidente interino que rondaba en un 65 % de aceptación y se descubrió los diálogos con los narcoterroristas sin que el pueblo Venezolano tuviera conocimiento, obviamente pecaron de inocentes para no darle otra interpretación.

Se aventuraron en los planes que generaron los sucesos del 30 de abril sin tener la certeza de un buen apoyo militar con capacidad de lealtad y armas lo que llevó la operación al fracaso.

El denominado G4  conformado por los partidos políticos: Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo secuestraron la autonomía del presidente Guaidó y se profundizó esa política sectaria, arrogante, prepotente y de reparto de cargos excluyendo a los factores políticos minoritarios, a la sociedad civil, gremios, colegios profesionales, universidades autónomas etc. Ha sido tan excluyente el G4 que en algunos estados llegaron al exabrupto y mediocridad de pedir el desalojo de la sala de reuniones del Frente Amplio Venezuela Libre a la sociedad civil y a los factores políticos porque  eran ellos los únicos con derecho a utilizarlos, algo así como  los amos del nuevo liderazgo encarnado por Guaidó. Tanta trivialidad en un momento tan nefasto de la patria es inconcebible y denigrante.

Llegaron inclusive a repartirse candidaturas a las gobernaciones y alcaldías desconociendo en algunos estados los liderazgos genuinos regionales y locales, o sea, se pusieron a contar los pollos antes de nacer, no importandoles avasallar a cualquiera pero se estaba olvidado lo medular, que Venezuela es una provincia Cubana y está secuestrada por una organización narcocriminal internacional y que obviamente tenemos que pensar primero en Venezuela y su libertad, antes que en las nimiedades de unos cargos que ni siquiera existen de hecho solo quedan los títulos pues la narcotirania desmontó el estado federal y descentralizado.

Hoy todas las encuestas reflejan que la sumatoria o aceptación de todos esos partidos que integran ese G4 no llega al 15 % y con eso el rechazo de las mayorías a las decisiones políticas vengan de donde vengan. La falta de foco por lograr el único objetivo, la distracción persistente en diálogos y complacencias con el régimen debilitaron nuestra mayor fortaleza.

No he perdido la fe y esperanza venezolanista de relanzar nuestra motivación al llamado a la unidad de todos los factores que hizo el presidente Guaidó y aún más cuando está enmarcado en reconocer errores y disposición a rectificar, deseando que se imponga el criterio de solicitar al unísono definitivamente sin vacilaciones o guabineos al mundo y especialmente a los EE.UU, una fuerza multinacional para la liberación de Venezuela. Siempre alineado con la propuesta de unidad anhelando que no haya caretas ni medias tintas, abrazo con franqueza este reencuentro de voluntades por nuestra gente que tanto sufre el castigo de una tiranía tan sádica y despiadada.

Con respecto a la denuncia que hizo el presidente de Colombia Iván Duque de la compra de misiles por parte de la tiranía, nos pone en bandeja de plata la exigencia de que sea el primero en apoyar el petitorio de la oposición venezolana para la intervención de una fuerza multinacional porque de no hacerlo, veremos muy pronto a la hermana República Colombiana ser otra provincia cubana. Se conoce demasiado la infiltración de terrorismo entre los dos países, la documentación falsa a líderes de las FARC, ELN , tráfico de armas y drogas, toda la red del Cartel de los Soles considera a Colombia tierra aliada por tantos enlaces criminales que trabajan desde allá. Hay que actuar sin demoras.

Mi perspectiva desde la cárcel del exilio percibe excelentes condiciones para este remate que mencioné, pues la marea devastadora del chavismo va bajando por falta de dinero, por menos solidaridad de sus aliados a quienes solo los mueve el interés por nuestra riqueza y porque ya no cuentan con el apoyo de su militancia altamente mermada por tanto maltrato. Demos el golpe final con esta unidad recargada y deslastrada de segundas intenciones, es lo menos que podemos hacer por  tener de nuevo la patria en manos responsables y leales a nuestra soberanía.

Sin titubeos, dispuesto a insistir, persistir y no desmayar, cuenten con todo el fervor de mi ansia por seguir trabajando por y para nuestra gente, sigo denunciando con lo que me queda LA PLUMA Y LA PALABRA

José Gregorio «El Gato» Briceño Torrealba

Twitter :@josegbricenot