Ni nuevo ni 100% efectivo. El carvativir, con otro nombre, ya lo usaron los japoneses y los rusos para combatir la influenza. Así se refirió Enrique Montbrum, médico cirujano especialista en Contingencia en Salud del Hospital Vargas de Caracas, sobre este supuestamente nuevo medicamento, al que Nicolás Maduro presentó ayer como «100% efectivo».

Según dijo también Montbrum en el programa de Román Lozinski en Éxitos 99.9, el carvativir tampoco cumple con lo imprescindible para que la comunidad científica lo considere creíble: ser publicado en cualquier publicación médica reconocida. Es una especie de palestra para que ser evaluado por cualquier especialista, en cualquier parte del mundo.

Maduro presentó en televisión el carvativir en tres simples goteros plásticos diferentes. Aunque aseguró que «ya tiene las patentes y permisología para que se conozca a nivel mundial», los envases ni siquiera muestran el registro sanitario del propio Ministerio de Salud venezolano.

carvativir

«Diez goticas bajo la lengua cada cuatro horas y el milagro se hace», recetó Maduro alegremente.

«Todos los medicamentos deben pasar por el rigor del método científico. Le falta mucho a este para poder recomendarse porque no tiene ese rigor», dijo Montbrum. Y agregó: «Mientras eso no exista, eso es un cuento«.

¿Aceite de tomillo y orégano?

En una guía técnica sobre el carvativir se admite que está compuesto básicamente de isotimol. Aunque no lo especifican en esa guía, el timol es un aceite que en la naturaleza está en el tomillo y el orégano. Se considera un poderoso fungicida.

«Cada ml contiene 6mg de Carvativir (2-Metil-5-(1-metiletil)-fenol recombinado). (Isothymol recombined lipofilic GRAS) (…) «, explican. Más adelante añaden que «el Carvativir libre generalmente no es detectable en el plasma humano. Se circula como sulfato de timol, no glucurónido, en el torrente sanguíneo como se detecta por cromatografía líquida-espectrofotometría de masas».

En un texto de Médicos Unidos de Venezuela se especifica que «el extracto de tomillo (Thymus vulgaris) sí tiene efecto ante infecciones de coronavirus, pero a través de un mecanismo indirecto que estimula la respuesta inmune ante el estrés. Las evidencias, sin embargo, son aún muy preliminares«.

Explican que el nombre se da porque al isotimol también se le conoce como Carvacrol.

Aunque en la guía se mencionan varios estudios, no se dan detalles sobre cuándo o dónde se realizaron. Tampoco hay links para poder explorarlos.

El infectólogo Javier Roa explica que se desconocen los protocolos naturales del medicamento pero «sí es cierto que hay que tener cuidado, porque de retrasarse el diagnóstico y la atención del paciente, aferrándose a una seguridad, puede morir. No directamente por el Carvativir, pero sí por los daños que puede ocasionar el virus, esperando el milagro de las gotas».

La mente brillante desconocida

En su alocución, Maduro manifestó que una «mente científica venezolana brillante», que «está siendo protegida», creó el carvativir. Pero Montbrum asegura que ya existía.

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«Es un antiviral que se ha usado en Japón y Rusia en alguna de sus versiones contra la influenza», expresó. Los estudios no lograron «un resultado prometedor o que permita validarse».

Reuniones científicas recientes han evaluado todas las opciones existentes contra el Sars-CoV-2 y lo más efectivo es el uso de esteroides. También «se está hablando» de un plasma colonizador de leucocitos pero «no existe ningún medicamento, con estudio de metanálisis, que permita establecer una diferencia significativa o que disminuya el tiempo de hospitalización» de pacientes con covid.

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