En vista de que los comportamientos irresponsables menudean en numerosos países, el papa Francisco ha advertido este domingo que «la pandemia no muestra signos de pararse», y ha mostrado su preocupación no solo por los enfermos sino también «por las consecuencias económicas y sociales», tanto más graves en la medida en que no se atajen los contagios.

Por ABC

El Santo Padre está pasando las «vacaciones en casa» durante el mes de julio, y su única intervención pública cada semana es el rezo del Ángelus del domingo con los fieles que acuden, con mascarilla y convenientemente separados, a la plaza de San Pedro.
En el encuentro de hoy, marcado una vez más por la pandemia de coronavirus, Francisco ha dicho que «mi pensamiento va de modo especial a las poblaciones cuyo sufrimiento resulta agravado por las situaciones de conflicto».

En ese cuadro doblemente trágico, «y siguiendo la reciente Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, renuevo el llamamiento a un alto el fuego global e inmediato, que permita la paz y la seguridad indispensables para proporcionar ayuda humanitaria».