En los veinte años que van desde 1999 hasta 2019, 7.374 personas murieron en las cárceles de Venezuela y otras 17.715 resultaron heridas, lo que engloba una cifra total de víctimas, entre muertos y heridos, de 25.089 víctimas.

Las fechas coinciden con el periodo en el que el país fue gobernado por el régimen chavista, y surgen de un relevamiento realizado anualmente por la organización sin fines de lucro, Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), dirigido por Carolina Girón.

Este martes fue presentado el informe anual con lo sucedido en el año 2019, en donde figuran las cifras de muertos y heridos registrados a través de familiares y otras personas privadas de su libertad en todos los centros penitenciarios del país.

Aunque en 2019 cayeron las muertes en relación a los años anteriores (en 2017 murieron 143 presos, en 2018 291, y en 2019 estas cifras se redujeron hasta los 104 decesos), Girón manifestó que esto no quiere decir que la situación ha mejorado en los recintos penitenciarios. “Disminuyeron las muertes por violencia, pero nos empezamos a alarmar porque aumentaron las muertes por salud”.

Miembros de la Guardia Nacional Bolivariana fuera de la penitenciaría de Los Llanos después de que un motín el 2 de mayo de 2020. REUTERS/Freddy RodríguezMiembros de la Guardia Nacional Bolivariana fuera de la penitenciaría de Los Llanos después de que un motín el 2 de mayo de 2020. REUTERS/Freddy Rodríguez

“Es un marcador que está subiendo, se está incrementando y ¿cuáles son las causas de estas muertes?, pues la desnutrición. La desnutrición genera que las enfermedades ya erradicadas, como la tuberculosis, provoquen estas muertes. Estas personas no cuentan con los suficientes nutrientes o defensas para enfrentar enfermedades de este tipo”, sentenció la directora de esta organización no gubernamental.

Además, de acuerdo con el informe, las enfermedades como tuberculosis, afecciones cardiovasculares y circulatorias, infecciones en la piel y respiratorias están vinculadas con la situación de hacinamiento existente en las cárceles de Venezuela.

Mientras que en 2017 se contaban 57.359 reos y en 2018 46.915; en 2019 la población carcelaria aumentó un 167,66%, porque la capacidad instalada es de 26.238 y en el país se sumaban 43.992 privados de libertad. Sin embargo, la capacidad instalada se mantenía.

Otra de las consecuencias del hacinamiento es el retraso procesal y eso se puede evidenciar con la cantidad de presos procesados y penados que se encuentran en las cárceles del país.

Foto de archivo: Reclusos se juntan el techo de una prisión en Caracas durante una revuelta. 27 de abril de 2015. REUTERS/Carlos García RawlinsFoto de archivo: Reclusos se juntan el techo de una prisión en Caracas durante una revuelta. 27 de abril de 2015. REUTERS/Carlos García Rawlins

En ese mismo orden de ideas, Girón expresó que corresponde al Poder Judicial, al Ministerio Público y a todo el sistema de justicia revertir esta situación que afecta a los privados de libertad.

Según los datos manejados por OVP la población penitenciaria en Venezuela se encuentra entre los 18 y 26 años de edad. “Es una población muy joven que merece esa oportunidad. Cuando nosotros peleamos la protección y promoción de los derechos humanos de las personas privados de libertad, lo que estamos pidiendo son derechos y no privilegios”.

Añadió que “cuando pedimos que tengan acceso a una buena alimentación, a medicinas, son derechos no privilegios. No estamos defendiendo a la delincuencia porque cuando caen presos ya están vencidos y ¿cuál es la función del Estado? La función del Estado es hacer posible su reinserción en la población, pero lo que están haciendo es orden cerrado que se usaba en 1935 cuando no existía la política penitenciaria”.

En relación a la población carcelaria femenina, para el 2019 la cantidad de mujeres detenidas en cárceles venezolanas era de 2.536, lo que representa el 6% de la población reclusa. Más de la mitad de las mujeres recluidas son procesadas, según los datos recabados por OVP.

Cárceles venezolanas (Reuters)Cárceles venezolanas (Reuters)

La directora de OVP resaltó que las internas sufren la misma problemática que los internos. Asimismo, señaló que las mujeres por condiciones físicas naturales tienen otras necesidades que no son protegidas ni atendidas. “Las condiciones de las mujeres nos preocupa muchísimo porque están bajo condiciones que no son las adecuadas”.

La situación de las mujeres ha estado un poco olvidada y debemos levantar la voz por las presas”, manifestó Girón.

Por su parte, desde 2002 hasta 2018 han sido clausurado 8 centros penitenciarios por el Ministerio de Servicios Penitenciarios, los cuales no han sido sustituidos por nueva infraestructura.

“Cuando el Ministerio Penitenciario dijo que han construido nuevos centros penitenciarios hablan con falsedad porque en el caso de La Pica en Monagas, lo que hicieron fue colocar unas carpas, no hay nada nuevo en construcción”, señaló Girón a la vez que manifestó que así han hecho en otros establecimientos, ocupan una de las edificaciones y la inauguran con un nombre nuevo, cuando en realidad se trata del mismo centro penitenciario.

“Todo ha sido una mentira y queda demostrado, no hay ninguna construcción. Cuando el Ministerio dice que tiene 86 centros penitenciarios, no señor es falso, tienen los mismos 26 centros de toda la vida y ahora con menos capacidad porque se dieron el lujo de cerrar 8”, enfatizó Girón.

Cárceles venezolanas de mujeres (Reuters)Cárceles venezolanas de mujeres (Reuters)

Acciones internacionales

La directora de OVP indicó que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha concedido siete medidas provisionales en centros penitenciarios, de las cuales cinco fueron solicitados por la organización.

Con todo, las autoridades venezolanas no han cumplido con ninguna de estas medidas. Girón expresó que el Estado continúa sin cumplir con lo que establece la Corte IDH y tampoco dan respuesta.

“Allí siguen muriendo y siguen incumpliendo, por lo tanto es una doble violación a los Derechos Humanos. Se trata de un Estado contumaz, es decir que se niega a cumplir, no tienen capacidad ni formación, no hay voluntad y esta situación debe acabar. En la cárceles no debe morir un preso más”, puntualizó.