Estados Unidos anunció este jueves que ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que lleve al arresto o la condena del empresario venezolano Samark José López Bello, que enfrenta cargos en el país norteamericano por crimen organizado y apoyo al narcotráfico.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, anunció en un comunicado la recompensa, que busca aumentar la presión contra un empresario al que Washington acusa de ser el “testaferro” del exvicepresidente venezolano y actual ministro del Petróleo del Gobierno en disputa, Tareck el Aissami.

“López Bello trabajó con otros en un intento de violar y evadir las sanciones” estadounidenses, subrayó Pompeo.

El anuncio llega casi siete meses después de que el Departamento de Estado anunciara otra recompensa de hasta 10 millones de dólares por la captura de El Aissami y cuatro meses después de que prometiera hasta 5 millones a quienes ayuden a detener al superintendente Nacional de Criptomonedas del Gobierno en disputa venezolano, Joselit Ramírez Camacho.

Estados Unidos también ofrece desde marzo hasta 15 millones de dólares a quienes le ayuden a detener o condenar al propio presidente en disuta de Venezuela, Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo ante un tribunal de Nueva York, y hasta 10 millones por el dirigente madurista Diosdado Cabello.

En el caso de López Bello, enfrenta sanciones estadounidenses por narcotráfico desde 2017, y supuestamente violó esas restricciones al “coordinar con personas que se encontraban en Estados Unidos, usando empresas basadas en Estados Unidos, para organizar vuelos privados”, según la oferta de recompensa del Departamento de Estado.

Esos vuelos ayudaron a “El Aissami y a otros” a viajar “entre Venezuela, Rusia, Turquía y la República Dominicana”, entre otros sitios, y se reservaron “usando a aliados que entregaron cantidades de dinero en efectivo en Caracas, Venezuela, para luego llevarlas a Estados Unidos”.

Debido a esas transacciones y violaciones de las sanciones, las autoridades estadounidenses presentaron cargos federales ante una corte de Nueva York contra el empresario, al que acusan de ser el “testaferro” de El Aissami y de proporcionar “material, apoyo financiero, bienes y servicios” para el narcotráfico.

El empresario, de 45 años, también está en la lista de los más buscados de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por su sigla en inglés).