El ex jefe político de ETA José Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, alias Josu Ternera, ha sido detenido a las 7.30 horas de la mañana en la localidad de Sallanches —en los Alpes franceses— tras 17 años fugado, según ha confirmado el Ministerio del Interior.

La operación, que sigue abierta y que lleva por nombre ‘Infancia Robada’ —en homenaje a los menores asesinados en el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en 1987— ha sido desarrollada por la Dirección General de Seguridad Interior francesa (DGSI) y la Guardia Civil española.

El histórico dirigente de ETA llevaba prófugo de la Justicia desde 2002, año en la que protagonizó su última aparición pública, en Ginebra, donde participó junto a Arnaldo Otegi en una reunión con periodistas de la Asociación de Corresponsales Acreditados ante la ONU en la sede de las Naciones Unidas en la capital suiza. Ese mes tendría que haber declarado como imputado por el atentado del cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en 1987, en el que resultaron asesinadas 11 personas, seis de ellas niños.

Con Josu Ternera cae el último líder simbólico que le quedaba a ETA una vez derrotada. Su vida transcurrió entre los cargos de representación pública y la clandestinidad, pero siempre al servicio de una organización en la que ejerció prácticamente todas las funciones.

De hecho, está vinculado con todos los intentos de negociación desarrollados por la banda terrorista. Hace ahora un año, el 3 de mayo de 2018, Urruticoetxea prestó su último servicio a la banda terrorista al participar junto a Soledad Iparragirre, Anboto, en el vídeo en el que ETA certificó su desaparición. En concreto, insertaron sendos audios de estos dos veteranos terroristas.

Cuentas pendientes

Dos años después de asumir el papel de número 1 de ETA, fue detenido en Bayona (Francia) en 1989 y condenado a diez años de prisión por la Justicia francesa, que lo entregó a España en 1996.

La Audiencia Nacional lo mantuvo preso por el sumario de Sokoa hasta que el Supremo ordenó su puesta en libertad el 14 de enero de 2000 al entender que por esos hechos ya había sido juzgado y condenado en Francia.

Estando en prisión fue elegido diputado en el Parlamento vasco por Euskal Herritarrok (EH), incluso miembro de la comisión de Derechos Humanos de esa Cámara, y concejal en Ugao-Miravalles, su pueblo natal.

El Tribunal Supremo (debido a su condición de parlamentario) lo citó a declarar en noviembre de 2002 por el atentado de ETA contra la casa cuartel de Zaragoza. La Fiscalía argumentó que “necesariamente” tomó la decisión de cometer ese atentado en el que murieron once personas.

No compareció en ninguna de las dos ocasiones en las que se le citó, de modo que el Supremo dictó orden de busca y captura internacional contra él. Permanecía desde entonces en paradero desconocido e incluido en la lista de más buscados de Interpol.

La dirección de ETA propuso a Ternera como negociador en las conversaciones de Argel en 1989 y en las de la tregua de 1998 pese a que en ambos casos estaba preso. También se le atribuye un papel importante en el alto el fuego permanente de 2006 y en 2013 se le ubicó en Oslo, junto a David Pla e Iratxe Sorzabal, buscando la mediación internacional hasta que fueron obligados a abandonar el país ante la falta de avances.

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, se ha referido este jueves por la mañana a la detención de Josu Ternera para asegurar que “el Estado de Derecho funciona y a los delincuentes se les detiene”.

Petición de entrega

La Audiencia Nacional pedirá la entrega de Ternera para ser juzgado en España por las cuatro causas que tiene pendientes con órdenes internacionales y europeas de detención y entrega vigentes, según han informado fuentes de este tribunal.

Entre esas cuatro causas figuran haber dado la orden para el atentado en 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza y por el que fue procesado en 2002.

Una vez reactivadas las órdenes de detención y entrega, se le reclamará también por el asesinato del directivo de Michelin Luis María Hergueta Guinea, en 1980, hechos por los que fue procesado en 2005 por el Juzgado Central de Instrucción número 1.

Ternera también tiene pendiente la causa que abrió el Juzgado Central de Instrucción número 3 contra cinco exdirigentes etarras por crímenes de lesa humanidad en relación a los atentados que ordenaron cometer a partir de 2004, fecha en la que entró en vigor en España la figura de la lesa humanidad.

Además deberá responder por la financiación de ETA a través de las herriko tabernas, el sumario 35/02, por el que fue procesado por integración en banda armada.