El senador y ex-candidato a la Presidencia de Bolivia, Oscar Ortiz, en una conferencia de prensa en la sede de Gobierno, hizo público un informe de fiscalización –denominado “Carlos Gill Ramírez, el empresario favorito del MAS”- en el que denuncia que el gobierno de Evo Morales favoreció al paraguayo-venezolano con millonarios contratos. El aludido dijo que sus actividades en Bolivia son “transparentes”.

Según un reporte en la web de El Deber de Bolivia en septiembre pasado, para Ortiz, el empresario paraguayo-venezolano no solo es el intermediario de empresas transnacionales que se adjudican “cuantiosos contratos”, “sin licitación, competencia ni transparencia”; sino también es quien se beneficia con las subcontrataciones de estas grandes firmas, esto a través de sus empresas que operan en Bolivia.

El informe –de 47 páginas y que también cuenta con un archivo de documentos de respaldo–, indica que Gill Ramírez es propietario de las dos redes de ferrocarriles, la oriental y la occidental, con las que cuenta Bolivia. “Y miren qué privilegio: son las únicas empresas (Ferroviaria Andina y Ferroviaria Oriental) capitalizadas que no fueron nacionalizadas por el Gobierno de Evo Morales”, apuntó Ortiz.

Es accionista, según Ortiz, de Cotienne S.A., que es subcontratista en múltiples obras civiles para Teleféricos Doppelmayr Bolivia S.A. efectuadas en La Paz.

“Uno de los casos más ejemplificadores del esquema de favorecimiento, a través de las subcontrataciones, fue la compra de Radares civiles y aéreos a la empresa Thales Air System S.A. y la posterior subcontratación de la empresa Cotienne S.A. para las obras civiles de instalación”, señaló el senador.

También dice que es el propietario de medios como La Razón y Extra, y el impulsor del proyecto del corredor bioceánico. “Carlos Gill Ramírez ha adquirido la propiedad, participación o concesión de toda la red logística que une estos dos puntos (puertos del océano Atlántico con el Pacífico). Estas inversiones, además de preparar el camino para la conformación del corredor bioceánico, prestan una serie de servicios que en poco tiempo han significado importantes ingresos para sus empresas”.

Ortiz agregó que la llegada a Bolivia de Gill Rodríguez mostró vínculos con el chavismo en Venezuela y que “estas complejas estructuras corporativas, están claramente diseñadas para camuflar al beneficiario final de las adjudicaciones de obras con el Estado con el único fin de eximirse también de responsabilidades posteriores al contrato”.