Peleas a machetazos entre ocupantes de edificios usurpados y ancianos al borde de un infarto al ver su casa vaciada muestran el escenario que producen los «okupas«, un movimiento social con trasfondo político que «redistribuye la riqueza», tomando las casas de unos para que otros puedan usarlas.

El principal problema para enfrentar esta situación es la saturación de los juzgados. El 45 % del total de estos se prolongan hasta que prescriben. Dado que en la reforma del Código Penal de julio de 2015 redujo el tiempo de prescripción del delito, de cinco años a uno.

Además, este tipo de «delitos leves», no computan. Es decir, que no califican como reincidentes, lo cual aminora aún más la posibilidad que sean encarcelados los okupas.

Por ello, pese a que el PSOE (Partido Socialista del Obrero Español) y Podemos votaron en contra de modificar la Ley de Enjuiciamiento Civil, el Congreso logró pasar la ley para agilizar los desalojos por vía judicial: «desalojar a los okupas en cinco días».

Sin embargo, en la práctica, poco ha cambiado.

En algunas ciudades de España, como Barcelona, los acciones de los okupas no solo se aplauden, sino que cuenta con el aval de la ley y de partidos políticos de izquierda. De hecho, sobre la ciudad hay carteles y paredes pintadas indicando a los turistas que se vayan, tratando así de desincentivar inversión, mientras que fomentan políticas de dependencia estatal que validan la expropiación de bienes.

Así lo explica para PanAm Post Jorge García Martínez, máster en economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de España, quien además advierte a los hispanoamericanos que este peligro lo corre toda nación que vota por quienes no respetan la vida, la propiedad y la libertad.

¿Por qué abundan casos donde los ocupas pueden usurpar las viviendas de la gente?

Abundan los okupas por dos motivos muy concretos. Primero porque la ideología que está detrás de esto es el socialismo. Es una ideología de ladrones y de vagos que quieren vivir a costa de los demás.

Por otro lado, esa gente está siendo defendida desde varios partidos políticos socialistas que están en las instituciones. Eso, más ciertas leyes muy laxas y muy suaves que no condenan a los okupas y no protegen a los propietarios como deberían ser protegidos, es lo que fomenta que haya muchas personas que sean ocupas y que ante la indefensión de los propietarios ocupen casas.

¿Qué nos dice el movimiento okupa sobre la normalización de la «distribución de la riqueza» en el resto de las esferas?

Lo que hay detrás de eso es marxismo. Y como marxistas que son, son hipócritas. Es decir, ha habido okupas que han ocupado ilegalmente la vivienda de otra persona y luego cuando esa otra persona les ha echado y ha recuperado lo que originalmente era su casa, esos okupas le han denunciado por allanamiento de morada.

Es como que yo invado tu casa y tú consigues echarme, entonces yo te denuncio porque me has hecho un allanamiento de morada.

Los políticos detrás de esto engañan a la población, robándola, diciendo que es para los pobres. Cuando en realidad son ellos los que roban a todos, incluso a los más pobres.

Desde la óptica de un inversor extranjero, ¿qué garantías ofrece España si un okupa puede tomar propiedad ajena?

Si yo fuese inversor, no invertiría en ciertos sitios de España. Sitios como Barcelona y otros lugares que se están convirtiendo en auténticos focos de delincuencia por la indefensión que hay al derecho de propiedad, porque no hay ley.

El hecho de que en España no haya una ley de propiedad que no solo permita al propietario defender con las armas su casa, que es lo que sería lógico, sino que también obliga a la policía a expulsar a los okupas de forma inmediata, el hecho que eso no exista y que en España la ley diga que si alguien entra en una casa, hasta cierto punto no se le puede echar. Desde un punto de vista de inversión no es nada que sea bueno.

¿Qué se puede hacer para revertir, o en su defecto aminorar este fenómeno?

Revertirlo es muy sencillo. Hay que defender la propiedad. Primero, obligando a los okupas, por ley, a abandonar la vivienda al minuto siguiente de haberla tomado.

En el mismo momento que la toman, llega la policía, rompe la puerta, los cogen, los echan de ahí y los meten en prisión. Eso es lo primero, defender la propiedad de la vivienda. Y, segundo, permitiendo, como se hizo en Italia y se hace en EE. UU., que alguien pueda tener armas en su casa para defender su vivienda ante un robo o ante un intento de ocupación.

¿Qué mensaje darías al lector hispanoamericano sobre la importancia de cuidar la propiedad privada?

A los hispanos les diría que no voten izquierda. Venezuela está como está por la izquierda, por el socialismo. Argentina está como está por la izquierda, por el socialismo. ¿Cómo prefieren vivir, como en Venezuela y Argentina, o como en Chile o en EE. UU.?

No voten izquierda. Esta ideología es una estafa que le promete a la gente de clase media que les van a quitar gran parte de su salario para redistribuirlo los pobres. Pero en realidad esa distribución la hacen los políticos entre sí, se enriquecen todos, y terminan empobreciendo a la clase media.

Es una estafa que lleva a países a la ruina y que genera un completo sistema de indefensión de derechos de propiedad, de la libertad e incluso llegando a extremos, como pasa en Venezuela, que por parte del Gobierno no respeta el derecho a la vida de sus ciudadanos.

Si los ciudadanos hispanos quieren prosperar, quieren enriquecerse, quieren tener una vida mejor, que voten a los partidos que defienden los derechos de propiedad, el libre mercado, la libertad y la vida.

Si lo que quieren es empobrecerse, no tener derecho alguno, tener una indefensión total y que su país se vuelva un foco de violencia, entonces que voten izquierda.

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