Desde abril de 2008, en plena crisis financiera global, no cotizaba en los mercados un yuan tan débil. La divisa china ha roto este lunes la barrera psicológica de los 7 dólares, cuatro días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, decidiera imponer nuevos aranceles a productos importados de China. Aunque oficialmente el Banco Popular de China, la entidad central del país, aseguran que la responsable de la bajada es la «mano invisible» que mece al mercado, sí que reconocen su relación con la subida arancelaria. Los analistas, de hecho, especulan directamente con la intencionalidad del desplome y avanzan que el fin del conflicto está cada vez más lejos.

Lo cierto es que Pekín prometió «represalias» después de que Trump anunciase, a partir del 1 de septiembre, tasas adicionales del 10% a productos chinos valorados en 300.000 millones de dólares. Según el portal de noticias financieras Yicai en cifras des esta mañana recogidas por Efe, cada dólar se intercambiaba por 7,0258 yuanes según la tasa «onshore», la que opera en los mercados locales, tras haber subido un 1,23% en las operaciones de la mañana, lo que supone la cuota más alta desde abril de 2008.

Un portavoz del Banco Popular de China ha asegurado en la página web del organismo que la depreciación del yuan viene dada por «las medidas unilaterales y el proteccionismo comercial», así como por «la imposición de subidas arancelarias contra China», en lo que supone ser un respuesta clara al último giro de la guerra comercial que Pekín y Washington mantienen desde marzo del año pasado.

De hecho, uno de los principales argumentos de Trump para justificar su ofensiva comercial es la supuesta manipulación de Pekín de su divisa para evitar que se aprecie en exceso, lo que lastraría la competitividad de sus exportaciones. Y es que un yuan más débil significa que los productos chinos denominados en dólares son más baratos, lo que compensaría el impacto que tendrían los nuevos aranceles. Aunque, por el otro lado, Pekín deberá asumir el aumento del coste de sus importaciones, en un momento de apertura de China a los mercados internacionales.

Consciente de que la sombra de la duda recae sobre ello, el banco central chino ha insistido hoy en que las fluctuaciones del yuan se ajustan al mercado, al tiempo que ha recalcado que su divisa nacional «sigue siendo estable y fuerte» y ha garantizado que tiene «experiencia, confianza y habilidad» para mantener la estabilidad dentro de un «nivel apropiado» -aunque no indicó cuál es ese nivel- en los tipos de cambio. Además, el banco central ha aseverado que perseguirá con «mano dura» la especulación a corto plazo.

Los expertos aseguran que este no será el último movimiento del mercado. Desde Monex Europe aseguran que el debilitamiento del yuan «es un evento que bajo el filtro de Donald Trump es calificado como una manipulación competitiva de la moneda. Dado que este tema ha estado en el centro de su discurso, la reacción del mandatario no se hará esperar y, en consecuencia, podría esperarse un movimiento más volátil de los mercados».

Por su parte, Julian Evans-Pritchard, analista de la consultora Capital Economics, apunta a que la paz comercial se ve ahora muy lejos. «El BPC ha permitido que el renminbi caiga a su nivel más bajo en una década en respuesta a las tensiones comerciales. Parece que ha decidido que, viendo las cada vez más sombrías perspectivas de un acuerdo con EE.UU., merece la pena impulsar al sector exportador chino vía depreciación, pese a que atraiga la ira de Trump», apunta en declaraciones a Efe. El analista recuerda que, en anteriores ocasiones, el BPC intervino para evitar que el yuan cruzase la línea del 7 por dólar, y afirma que esta acción «sugiere que prácticamente han abandonado la esperanza de firmar un acuerdo comercial con EE.UU». De hecho, en su opinión, el hecho de que el banco central haya vinculado la depreciación con los aranceles muestra que han«convertido la tasa de cambio en un arma».