Todo vale en la guerra de la desinformación, al menos para el Kremlin. Y nada mejor que una epidemia sanitaria de mortíferas consecuencias “para sembrar la desconfianza y la división”, objetivo que, según los servicios de la Comisión Europea, persiguen los medios prorrusos al difundir y dar crédito a las teorías más especulativas sobre la propagación del coronavirus en Europa. “La campaña está diseñada par exacerbar la confusión, el pánico, y el temor, y evitar así que la opinión pública acceda a información fiable sobre el público y sobre las medidas de salud”, asegura un informe de la Comisión al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Desde el 22 de enero, Bruselas ha detectado ya 80 casos de desinformación relacionados con el virus, según un informe de East StratCom, el servicio de la Comisión Europea encargado de vigilar las campañas de intoxicación impulsadas por medios cercanos al Gobierno de Vladímir Putin. “El objetivo general de la desinformación del Kremlin es agravar la crisis de salud pública en los países occidentales”, señala el documento.

El informe recoge la difusión en las últimas semanas de teorías que achacan la epidemia a un ataque biológico lanzado por China, EE UU o Reino Unido; que culpan del brote a los emigrantes; o que vinculan los contagios al despliegue de las redes 5G de telefonía móvil. En ciertos casos, se asegura que el coronavirus es una mera invención y que no existe en realidad. El documento asegura que los medios próximos al Kremlin han destacado en la propagación de esos infundios “con el objetivo de agravar la crisis de salud en los países occidentales, socavando específicamente la confianza de la opinión púbica en los sistemas nacionales de sanidad”.

El equipo de East StratCom, dependiente del Servicio Europeo de Acción Exterior que dirige el Alto Representante, Josep Borrell, señala en su informe que los medios rusos han cambiado de táctica en relación con campañas anteriores, como las relacionadas con la guerra en Ucrania. Ahora, esos medios no son el origen inicial de las fake news sino que “amplifican las teorías procedentes de otras partes, como China, Irán o la extrema derecha en EE UU”. “Esta táctica”, añade el informe, “les permite evitar la acusación de ser los creadores de la desinformación y así pueden afirmar que simplemente se dedican a informar sobre lo que otros están diciendo».

El impacto, en cualquier caso, es significativo, según Bruselas. En redes sociales, por ejemplo, la versión española de RT es la duodécima fuente más popular en relación con el coronavirus, según los datos de East StratCom. Algunos de los datos manejados por la Comisión apuntan que hasta el 7% de todo el tráfico de las redes sociales relacionado con el coronavirus estaría compuesto por desinformación, aunque el porcentaje exacto aún no se ha podido verificar.

La campaña de desinformación se ha visto facilitada por el creciente interés de la opinión pública en todo lo relativo al coronavirus. La OMS habla de una “infodemia”, en relación a la propagación de infundios relacionados con el virus.

El informe de la Comisión, fechado este 16 de marzo, recoge que las búsquedas en internet relacionadas con la epidemia se han multiplicado por cuatro desde el 31 de enero y se han doblado desde el 29 de febrero. Entre el 1 de enero y el 12 de marzo, las redes digitales y sociales recogen 115 millones de menciones y el pico más reciente sobre la Covid-19 se registró con la declaración de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud. Ese día se registraron 16 millones de menciones solo en Europa.

Los medios anglosajones dominan la conversación digital, con Daily Mail o la BBC en la cabeza del ranking de informaciones compartidas, según los datos recogidos por Bruselas. Pero uno de los dominios de RT (actualiad.rt.com) aparece en el puesto número 12 de esa clasificación, con 6,8 millones de menciones y por delante de agencias como Reuters o Bloomberg.

El informe comunitario indica que las campañas pro-Kremlin sobre el coronavirus se marcan como objetivo audiencias internacionales en inglés, italiano, español, árabe o ruso. Pero también han detectado casos dirigidos a un país específico, como la fake news que circuló en Lituania sobre un soldado estadounidense infectado y hospitalizado en ese país báltico. O la que propagó que el primer ministro de Eslovaquia había contraído el coronavirus y, por tanto, podía haber contagiado a todos los líderes europeos que participaron junto a él en la cumbre europea extraordinaria celebrada en Bruselas a finales de febrero.

Fuente: BERNARDO DE MIGUEL ElPais