En Abril 10 se publicaron imágenes satelitales de lanzacohetes en la base aérea Capitán Manuel Ríos, en Calabozo, estado Guárico, Venezuela. Esta actividad, monitoreada por EE.UU. y los aliados regionales, confirma lo que ya se sabe desde hace años: las armas rusas constituyen casi la totalidad del parque defensivo venezolano, publicó Verifikado.

La sombra del sistema antimisiles S-300

(…) Uno de esos equipos es el S-300, un sistema móvil de defensa antiaéreo con el que, de acuerdo con ISI, una firma especializada en recopilar y analizar imágenes satelitales para elaborar análisis de inteligencia, el ejército venezolano ha estado operando muy por encima de lo habitual en el mes de febrero.
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Esta “actividad significativa”, como la describe ISI, ha llevado a algunos observadores a pensar que la llegada del personal militar ruso podría estar relacionada con el mantenimiento o manejo de estos equipos.

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El S-300 ha sido un elemento disuasorio muy activo en la guerra de Siria, en la que contribuyó a que las fuerzas del presidente Bashar el Assad, aliado de Rusia, acabaran imponiéndose.

Armando a Venezuela
El artículo de BBC explica que:

(…) Rusia fue, junto con China, el principal proveedor del armamento adquirido entonces. Y suministró durante años varios modelos de aviones y helicópteros, así como tanques y unidades de artillería.

La gran aportación rusa a la capacidad disuasoria venezolana fue la venta de los cazas Su-30Mk2, según los expertos, un aparato capaz de competir con los más avanzados aviones de combate estadounidenses gracias a su potencia de fuego, maniobrabilidad y prestaciones.

La industria militar rusa proveyó también de tanques y unidades artilleras.