El Día Nacional del Adulto Mayor en Venezuela no se celebra. Las personas de la tercera edad exigen garantías de derechos como la salud y la alimentación, aunque, en el fondo, quisieran pasar sus últimos años descansando en un chinchorro o caminando por placer y no en busca de medicamentos. Frente a la precariedad, Nicolás Maduro ofrece la Misión Chamba Mayor

Caracas.- Areani Bruzual siempre pensó que luego de su jubilación, tendría la oportunidad de descansar y viajar para conocer Venezuela. Quizás las playas; quizás las montañas. Caminar y ver atardeceres sin pensar en qué comer o en cómo hacer para que el pago de la pensión le alcance. En cambio, con una economía fracturada y un conflicto sociopolítico, Areani, de 58 años, se preocupa por la restitución de la democracia en Venezuela.

Areani, quien durante más de dos décadas se dedicó a la psicopedagogía, es una de los 4.371.358 pensionada que, según Jorge Rodríguez, están registrados en el Instituto Venezolano de Seguros sociales (Ivss). Pero el aumento de 18.000 a 40.000 bolívares, anunciado por Nicolás Maduro el 1° de mayo, no es suficiente y, como muchos, ella se siente desamparada por todos los organismos gubernamentales.

Nicolás Maduro creó la Misión Chamba Mayor el 22 de enero de 2019 y ordenó a encargarse de ella al ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, y aseguró que el programa comenzaría en febrero, sin embargo, el registro comenzó apenas el sábado 11 de mayo en 335 municipios del país, de acuerdo con Istúriz.

En el Día Nacional del Adulto Mayor, los venezolanos de la tercera edad insisten en un cambio político / Foto: Rayner Peña

Para Ismael García, de 72 años, la nueva misión del chavismo es una manera de adelantar la muerte de los adultos mayores. Él quisiera pasar sus tardes recostado en un chinchorro, con un vaso de ron a la mano y algún libro. También piensa en jugar dominó, con tres compañeros y mitigando el calor con unas cervezas, pero, cuenta, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han violado todos sus derechos y eso lo obligó a formar parte de, por lo menos, 25 organizaciones que buscan un cambio político.

“El gobierno se burla de nosotros, pero no nos va a destruir”, insiste Ismael, aunque enumera las dificultades del día a día: las fallas del metro de Caracas; los aumentos no oficializado sobre las tarifas del transporte terrestre; las colas para comprar alimentos y para cobrar la pensión.

El cobro de las pensiones significa un problema desde hace un par de años, sobre todo, desde que comenzó a escasear el efectivo. En julio de 2018, se registraron protestas en varios sectores de Caracas, luego de que Nicolás Maduro anunciara que se pagarían 8.400.000 bolívares correspondientes al mes de junio, pero en las entidades bancarias solo estaban entregando 2.000.000.

Para los adultos mayores, los problemas no son solo económicos. Tanto Ismael como Areani consideran que todavía son útiles, aunque la sociedad los trate como obsoletos. “Nuestra experiencia, combinada con el ímpetu de los jóvenes puede sacar este país de esta emergencia”, refiere Areani.

Los adultos mayores exigen la garantía de derechos básicos como salud y alimentación, pero, también, quisieran tener acceso a la recreación / Foto: Rayner Peña

Bertha Huérfano, de 72 años, coincide en que muchos ancianos son tratados como estorbos, pero agradece que no sea su caso. Ella, luego de haber trabajado durante 40 años para la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), quisiera tener más acceso a la recreación, derecho tipificado en la Constitución. Se sabe afortunada porque su hija la lleva siempre que puede a comer en algún restaurant o a merendar en alguna heladería.

“A veces vamos al cine; eso sí, compramos toda la chuchería en otro lugar, para ahorra”, bromea. Lo agradece, pero quisiera tener la posibilidad de viajar como lo hacía antes. “A mí me duele todo, pero apenas salgo de Caracas, se me quita todo. Cualquier paseo es bueno”, cuenta. Aunque lo que más desea, es viajar a Perú para visitar a los nietos que han emigrado.

Así como Bertha, Pedro García, de 57 años, quiere que las cosas mejores. “Yo quiero morir de viejo, con tranquilidad. Pero este gobierno nos adelanta la muerte”, dice. No solo por la falta de medicinas que, de acuerdo con declaraciones ofrecidas, el 22 de mayo, por el ministro de Salud, Carlos Alvarado, afecta a 50% de la población venezolana, aunque no precisó la proporción del déficit. Seis días después, Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven), ubicó el desabastecimiento de medicinas en 85%.

También por la violencia. Aunque no hay datos oficiales, la Asociación Civil Convite determinó que, durante 2017, ocurrieron 499 muertes violentas de personas mayores, de las cuales 321 fueron homicidios intencionales.

Pedro asegura que, con el chavismo, está muriendo el presento y el pasado de Venezuela. “Nosotros somos la reserva moral del país y quieren destruirnos”.

Fuente: ElPitazo.net