Para el sábado 22 de junio el Metro de Caracas tiene previsto comenzar la validación de los boletos, que ha vuelto a vender desde este lunes después de casi 7 meses. Alberto Vivas, vicepresidente de la ONG Familia Metro, afirmó que ese día se bloqueará el acceso por los torniquetes y se dará paso a través de la puerta de servicio bajo control de los milicianos.

Los boletos que ofrecen los operadores del Metro de Caracas son los simples impresos en cartulina amarilla con letras de color anaranjado de un solo viaje. Pero, a diferencia de los anteriores, no poseen la banda magnética marrón en la cara posterior, por lo que resulta imposible el uso del torniquete.

Vivas señaló, en entrevista para El Nacional, que los boletos y los torniquetes son de fabricación francesa, pero como el régimen de Nicolás Maduro rompió relaciones con la empresa Frameca en 2018, el sistema Metro dejó de adquirir repuestos y boletos, así que muchos equipos están dañados.

Desde que se retomó la venta el servicio de transporte subterráneo solo ofrece hasta 10 boletos por persona. El vicepresidente de Familia Metro calificó de poco transparente la manera desorganizada de la venta, porque no está siendo sometida a ningún control, ya que no hay expendio automatizado ni serializado, y tampoco se ha anunciado qué se hará con esos fondos.

Respecto al precio del pasaje a 40 bolívares, Vivas afirmó que es insuficiente para el mantenimiento de las instalaciones y el sustento del personal operativo, que a su juicio no está capacitado para laborar en la compañía.

“Están contratando personas, más que por su preparación, por su ideología. El Metro no escapa de la realidad que vive el país en cuanto a que su personal ha migrado o ha buscado compañías u otros trabajos que ofrezcan una mayor remuneración», indicó.

A diferencia de lo que se había anunciado, el Metro no está habilitado para recargar las tarjetas inteligentes ni hay disponibilidad para adquirirlas por los momentos.

Un operador de la estación Altamira dijo que los boletos viejos no tendrán validez para ingresar al sistema subterráneo, y tampoco las tarjetas que todavía tienen viajes disponibles.

A ello se suma la complicación para el pago del boleto, que cuesta 40 bolívares, ya que no se consiguen billetes de baja denominación, y muy difícilmente se encuentran los de 50 bolívares.