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Verdugo no pide clemencia: La familia Flores pidiendo cacao por los narcosobrinos

La estrategia de la defensa de los sobrinos de la pareja presidencial busca la compasión del juez para que no sea sentenciado a cadena perpetua, tal cual se calcula por los agravantes establecidos en las guías de sentencia. Cartas de familiares y amigos del acusado destacan que es un joven probo y que merece  la indulgencia de la corte y su pronto regreso a Caracas para estar presente en la crianza de sus dos hijos. Dentro de las misivas enviadas al juez -pidiendo indulgencia y misericordia- no aparece ninguna escrita por la primera dama Cilia Flores, por su otro hermano, Marco Antonio Campo Flores ni por su tío político y actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, publica Venezuela al día.

Por Maibort Petit/Venezuela al día

Con una serie de cartas de familiares y amigos del convicto por narcotráfico, Efraín Antonio Campo Flores, la defensa pidió al juez de la causa, Paul Crotty, que tuviera clemencia y que enviara al sobrino de la pareja presidencial de Venezuela a su casa, junto a su esposa e hijos para que pudiera rehacer su vida con esta segunda oportunidad que solicitan.

Los abogados, Randall W. Jackson y John Zach, pidieron en el memorando de sentencia que la corte considere que Campo Flores es —según su opinión— un hombre honesto, con principios familiares y valores morales que merece una segunda oportunidad.

La defensa acompañó el memorando con una serie de cartas de los familiares y amigos de Campo Flore, entre quienes se destaca su esposa (Jessair del Valle Rodríguez), su madre (Hernes Flores), su hermano (Irving José Molina Flores), Petra Amelia Flores (tía), Amelia Campo, Numidia Rocío Flores (prima), María Gabriela Guerra y Alirio Alfonso Guerra Campos (primos), Juan F. Guerra M, (tío y padrino), Carmen Campos Adriana Yeguez y Arturo Nusbel Madera Flores (primos), Jesús A. Rodríguez y Saira Josefina Camacho de Rodríguez (suegros).

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Narcosobrinos:

La estrategia de la defensa de los sobrinos de la pareja presidencial busca la compasión del juez para que no sea sentenciado a cadena perpetua, tal cual se calcula por los agravantes establecidos en las guías de sentencia. Cartas de familiares y amigos del acusado destacan que es un joven probo y que merece  la indulgencia de la corte y su pronto regreso a Caracas para estar presente en la crianza de sus dos hijos. Dentro de las misivas enviadas al juez -pidiendo indulgencia y misericordia- no aparece ninguna escrita por la primera dama Cilia Flores, por su otro hermano, Marco Antonio Campo Flores ni por su tío político y actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

Por Maibort Petit/Venezuela al Día

Con una serie de cartas de familiares y amigos del convicto por narcotráfico, Efraín Antonio Campo Flores, la defensa pidió al juez de la causa, Paul Crotty, que tuviera clemencia y que enviara al sobrino de la pareja presidencial de Venezuela a su casa, junto a su esposa e hijos para que pudiera rehacer su vida con esta segunda oportunidad que solicitan.

Los abogados, Randall W. Jackson y John Zach, pidieron en el memorando de sentencia que la corte considere que Campo Flores es —según su opinión— un hombre honesto, con principios familiares y valores morales que merece una segunda oportunidad.

La defensa acompañó el memorando con una serie de cartas de los familiares y amigos de Campo Flore, entre quienes se destaca su esposa (Jessair del Valle Rodríguez), su madre (Hernes Flores), su hermano (Irving José Molina Flores), Petra Amelia Flores (tía), Amelia Campo, Numidia Rocío Flores (prima), María Gabriela Guerra y Alirio Alfonso Guerra Campos (primos), Juan F. Guerra M, (tío y padrino), Carmen Campos Adriana Yeguez y Arturo Nusbel Madera Flores (primos), Jesús A. Rodríguez y Saira Josefina Camacho de Rodríguez (suegros).

 

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Los abogados explicaron que el caso por el cual fue juzgado y por el cual será condenado es único con hechos únicos que no merece una cadena perpetua como lo pide la fiscalía. Todo lo contrario, los defensores pidieron al juez que sentencie a su cliente por debajo de lo establecido en la guía de rango de sentencias, “un rango necesario y suficiente para cumplir con lo establecido en el estatuto de sentencia”.

En la carta de 10 páginas, los abogados suplican al juez Crotty que la sentencia a Campo Flores no sea exagerada, y que tome en cuenta la básica y verdadera situación del caso, dejando de lado los hechos establecidos en las conclusiones del Informe Previo a la Sentencia (PSR) entregado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y por la Oficina de Libertad Condicional.

 

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— No hay duda de que Campo Flores tomó una serie de decisiones tontas, pero él es uno —como tanto jóvenes— que vive en lugares con muchas dificultades e intentó obtener una recompensa financiera fácilmente— dice la defensa en el memorando.

Jackson y Zach sostienen que lo que ambos conocen hoy día sobre su cliente es que antes de haber cometido la serie de errores que llevaron a su arresto, él vivía en un modesto apartamento con su esposa embarazada y su hijo de 3 años. “El acusado tiene un niño que nació cuando él estaba encarcelado en el Centro Correccional Metropolitano y no ha tenido oportunidad de formar parte de la vida de ese bebé”, aseguran los abogados.

La defensa reiteró que Campo Flores fue un objetivo de una de las operaciones de picadura más comprometidas en la historia de la Agencia Antinarcóticos de los Estados Unidos (DEA) por el sólo hecho de ser un familiar cercano de la primera dama de Venezuela.

Señalaron que tenían conocimiento de que la DEA consideraba a Campo Flores un valioso objetivo, a pesar de que ellos (la DEA), sabían que era un inexperto incapaz de conseguir droga, “lo cual es contrario a lo que deberían ser las operaciones de este tipo”.

— Sabemos que el caso de Campo Flores es único, con hechos únicos y que estos no se acercan a lo establecido en las guías de sentencia, por ello pedimos que se aplique una condena por debajo del rango establecido en los informes previos a la sentencia.

Narran que Campo Flores, a sus 29 años, nunca había sido arrestado ni había sido capturado como sí ocurrió con los informantes confidenciales y colaboradores de la DEA. De hecho —aseguran— la DEA y el Departamento de Justicia mantiene una sofisticada inteligencia de los informantes de este caso que son considerados como Objetivos Prioritarios de una Organización Consolidada CPOTs. “Campo Flores nunca fue considerado un CPOTs y nunca hizo nada, ni siquiera parecido a lo que hicieron los informantes del gobierno que participaron en la operación”.

Según sus abogados, Campo Flores creció en condiciones modestas en un país muy pobre. Cuando él tenía 7 años, vivió con su abuela en una casa con 16 miembros de su familia, pasó la mayor parte de su infancia en una vivienda de barro destruida. Él y el resto de su familia se mudaron a la casa de su tía, quien luego se convirtió en la primera dama de Venezuela. Sus amigos de infancia lo describen como una persona siempre ocupada con sus estudios, con su perra “Laika”, playstation y fútbol.

De acuerdo a lo expresado por la defensa, Efraín Antonio Campo Flores, cursó estudios de derecho y se graduó de abogado dos meses antes de su arresto en la Universidad Santa María. Se casó con su esposa, Jessair Rodríguez, cuando tenía 24 años, con quien tiene dos hijos. A pesar de estar arrestado en Nueva York, él continua siendo un esposo y padre amoroso y de apoyo, a pesar de estar preso a miles de millas de distancia de su hogar.

Consideran los abogados que con esos antecedentes no se merece una sentencia larga y afirman que los únicos argumentos que el gobierno ha presentado para pedir una cadena perpetua para su cliente, son unos mensajes ambiguos enviados a personas desconocidas donde se nombran unas acciones también desconocidas que tuvieron lugar en Venezuela. “De hecho la corte rechazó los agravantes presentados por el gobierno relacionados con el uso de la violencia en relación a la conspiración, los intentos de sobornos a las autoridades y la obstrucción a la justicia”.

Más adelante dicen que lo único que está claro en este caso es que Campo Flores fue invitado a una isla del Caribe, donde él nunca había estado, para recoger una recompensa de millones de dólares sin haber hecho nada, lo que conllevó a ser acusado de un hecho criminal en un país en el que nunca había cometido un crimen, y donde enfrenta una sentencia que va a ser más severa que la de otros prisioneros americanos.

La defensa destaca que Campo Flores puede ser enviado a una prisión donde su esposa e hijos sólo podrán visitarlo dos veces al año. Los otros familiares no podrán venir porque los costos de visitas son enormes, lo cual es un factor que debe ser tomado en cuenta por la corte. Acotan —además— que logística y los gastos se multiplican por el hecho que la mayoría de los familiares del acusado están relacionados con la familia presidencial y actualmente existen relaciones hostiles entre EE. UU. y Venezuela.

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