Cultura

San Valentín: las comidas de famosos amantes

John Lennon y Yoko Ono 
Por Walter Llorach
 14/02/2017 

Literarias, apasionadas, tormentosas y glamourosas. Las parejas se aman, se detestan, se separan y se lastiman. Pero todas ellas comen, y muchas, beben demasiado. Y si para algunas, la comida es una forma de compartir un placer, para otras, la bebida es una forma de ahogar el dolor. 

Frida Kahlo, torturada por las continuas infidelidades de Rivera, estaba dispuesta a perdonarlo todo por compartir una taza de chocolate con el culpable de sus desvelos. O el comisario Maigret, quien se preocupaba más por descubrir los ingredientes que llevaba el kirsh de su cuñada que por el caso que tenía entre manos. Son sólo algunos ejemplos en los que la comida es algo más que un alimento. 

Romeo y Julieta

Un fotograma de la película Romeo y Julieta (Romeo y Julieta)

A los famosos amantes de Verona Shakespeare los alimentó con los productos típicos de la gastronomía italiana del siglo XVI: pescados salados en Cuaresma y carnes variadas en Semana Santa, verduras en verano y vaca ahumada en invierno. 

A pesar del odio ancestral entre las familias de Romeo y Julieta, tanto Capuletos como Montescos compartían su pasión por la pastissada de caval, un plato de carne de caballo con salsa de vino tinto, típico de Verona. 

Diego Rivera y Frida Kahlo 

1945: La artista mexicana Frida Kahlo junto a su marido Diego Rivera (Gettyimages)

Aunque ninguno de los dos cocinaba, Frida Kahlo seleccionaba los productos frescos del mercado y Rivera confeccionaba el menú. En la Casa Azul, el estudio de la artista donde pasaron tantos años, nunca faltaban las tortillas y sólo se servían platillos mexicanos. 

Él adoraba los gusanos de maguey con guacamole y ella se volvía loca por el mole con pato. Por las noches se les veía en el jardín compartiendo un chocolate caliente con un pan de dulce. 

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvouir

Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, en la playa de Copacabana en septiembre de 1960 (Archivo)

Dos almas gemelas unidas por la adicción a la literatura, al alcohol y a las píldoras estimulantes y sedantes. También eran adictos a los huevos duros que había en los cuencos de las mesas del Café de Flore de París. 

Jean-Paul Sartre adoraba un dulce árabe, el halva, muy popular en India y Pakistán, pero difícil de encontrar en París. Hecho a base de sémola y endulzado con miel o azúcar, la versión europea tiene influencias de la cocina de los Balcanes. 

Frank Sinatra y Ava Gardner 

Ava Gardner sonríe en Tossa mientras Sinatra enciende un cigarrillo, junto a Frank Grant (de la Metro) y su esposa (EFE / ARCHIVO)

A la pareja le encantaba ir al restaurante neoyorquino Patsy’s a comer el plato favorito de Sinatra: las almejas Posillipo, con ajo, pimientos y tomates. 

Pero a pesar de que a Ava Gardner le gustaba complacer al crooner en sus salidas gastronómicas, no tenía ningún reparo en confesar que sus platos favoritos eran el pollo frito y el pastel de coco, como a cualquier chica norteamericana de pueblo. 

Richard Burton y Elizabeth Taylor 

Elizabeth Taylor y Richard Burton, en marzo de 1967 (Getty / Getty)

Se conocieron cuando la Taylor, la buena samaritana, le ayudó a superar una de sus habituales resacas. Burton no podía mantener ni el pulso para tomarse una reparadora taza de té. A partir de ese momento, no se separaron. 

Y Burton dejó la cerveza para pasarse al vodka. Cuando no estaban borrachos,compartían caviar beluga (sin pan) y champán (sin burbujas). Elizabeth Taylor estaba convencida que era la dieta ideal para no engordar. 

Jules Maigret y Louise Magrait 

Jean Gabin y Annie Girardot en ‘Maigret tend un piège’ (1958) (Archivo)

El famoso comisario de la policia judicial francesa, creado por Georges Simenon, adoraba el arte culinario de su siempre predispuesta Louise. 

Los caracoles a la alsaciana y la brandada de bacalao eran sus platos más celebrados. A pesar de su buen olfato, el comisario Maigret jamás pudo averiguar los ingredientes del brebaje que Louise añadía a su famosa caballa al horno con vino blanco y mostaza. 

John Lennon y Yoko Ono 

El único miembro de los Beatles que no era completamente vegetariano se alimentaba básicamente de té y frutos secos: pistachos, higos secos, cacahuetes y pipas. La pareja tuvo su momento macrobiótico, con video de recetas incluido, pero les duró poco.

Lennon adoraba la empanada que le preparaba su cocinera gallega en Manhattan y Yoko Ono comió vaca asada sin remilgos en San Sebastián, según cuentan los Arzak. 

Paul Auster y Siri Husdvedt 

Paul Auster y Siri Husvedt en su estudio de Manhattan (Archivo)

La pareja de escritores neoyorquinos vive en Brooklyn, aunque Siri Husdvedt decidió hace años alquilar un estudio en Manhattan para escribir. 

Además de compartir vida y casa, adoran beber juntos en vaso –nunca en copa– una botella de Sancerre, un sauvingon blanco que ya mencionaba Honoré de Balzac a mediados del siglo XIX. Auster y Husdvet bendecidos por Balzac. Esto es buen gusto y glamour.

Son sólo algunos ejemplos en los que la comida es algo más que un alimento”
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