Opinión

Recomponer la unidad para Salvar a Venezuela

Por Pompeyo Márquez

Hay que recomponer la unidad, a la MUD hay que ampliarla con todos los sectores de la disidencia, incluidas las ONGs y los frustrados chavistas, para alcanzar la Unidad Nacional en torno a un gran acuerdo contentivo de unos puntos específicos en los cuales converjamos todos

Una inmensa mayoría de la población estima que el país está mal, y va para peor, eso es un hecho innegable. La tarea inmediata que nos corresponde a todos es salvar a Venezuela de la crisis en que se encuentra hundida y que abarca todos los aspectos de la vida de una sociedad.

Este es el diagnóstico no sólo de la dirección política sino de la casi totalidad de los analistas de las más variadas tendencias, quienes coinciden en que en el área de la economía destaca el hecho de que está destruido el aparato productivo, con las terribles consecuencias que ello acarrea. Se hostiga a los empresarios, se suceden a diario la quiebra de pequeñas y medianas empresas y empieza a sentirse en las grandes, con los consiguientes aumentos del desempleo y de la pobreza para las familias que quedan sin un sustento.

La incidencia de la economía en la crisis social se manifiesta con las movilizaciones y protestas diarias, –que en buena medida no trascienden a los medios de comunicación social–, y que tienen como única respuesta por parte del gobierno la represión. La ONG Movimiento Vinotinto calcula en 11.104 las detenciones realizadas sólo en el año 2016 por protestas, muchas de ellas registradas en las interminables colas a que están sometidos hombres, mujeres y niños de todos los estamentos de la sociedad para adquirir alimentos, medicinas y servicios.

Para encarar esta grave situación hay que recomponer la unidad, a la MUD hay que ampliarla con todos los sectores de la disidencia, incluidas las ONGs y los frustrados chavista, para alcanzar la Unidad Nacional en torno a un gran acuerdo contentivo de unos puntos específicos en los cuales converjamos todos: recuperar al aparato productivo; la libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados; el respeto a la Asamblea Nacional; y garantizar el derecho al voto apoyados en la Constitución y en la propia Ley Electoral, aun cuando el Poder Electoral obedece a las órdenes del Ejecutivo, y la otra oficina de Miraflores que llaman TSJ, interpreta la Constitución a conveniencia. Ellos son los responsables de que no haya habido una renovación de los miembros del organismo electoral tal como correspondía y que aún no convoquen a elecciones regionales para renovar alcaldes y gobernadores.

Todo este análisis, y las acciones consiguientes, pasa por tomar conciencia de la urgencia de salir de Maduro y su equipo de ineficaces y corruptos. Es lo que la inmensa mayoría del país espera. A esa mayoría que se opone al régimen hay que organizarla y buscar mediante elecciones un cambio político en torno a un gran acuerdo nacional de unos pocos puntos concretos que se expresen en un gobierno de transición de unidad nacional.

TalCualDigital

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