Opinión

Pompeyo Márquez: Llamamiento por la Unidad

pomarPompeyo Márquez  @santosyorme

Ampliar y consolidar la Unidad pasa por cesar las descalificaciones contra la dirección, sin que ello implique abandonar las críticas

Hago este llamamiento a la Unidad dirigido a todos los que aman al país, que aman a Venezuela. Como decía mi amigo Germán Carrera Damas: una cosa es el país y otra cosa es la Nación. Y precisamente aspiramos a ser una Nación soberana y un país democrático, lo digo como un testimonio y como un mensaje de un venezolano que va a cumplir 95 años, de los cuales 80 se lo ha dedicado a la lucha por la libertad y el bienestar de mi pueblo. Ampliar y consolidar la Unidad pasa por cesar las descalificaciones contra la dirección, sin que ello implique abandonar las críticas.

El régimen de Maduro terminó por aceptar el necesario diálogo –insisto, para nosotros se trata de una negociación– para luego no cumplir con los acuerdos y burlarse así del Papa Francisco, del Vaticano y del pueblo todo que clama por una urgente salida, pacífica y electoral a la crisis a la cual el mismo Maduro nos ha arrastrado al querer continuar imponiéndonos el modelo político, social y económico iniciado por Chávez, modelo que ha fracasado donde quiera que se ha intentado aplicar.

No entraré nuevamente a justificar lo pertinente de las negociaciones, creo haber aportado en anteriores comentarios suficientes argumentos a su favor con ejemplos de crisis suscitadas entre bandos enfrentados en distintos episodios de la historia contemporánea, tal vez agregaría tan solo una mención –a propósito del reciente fallecimiento de Fidel–a la grave crisis de los misiles y el armamento nuclear instalados en Cuba, suscitada entre la URSS y EEUU y que puso al mundo al borde de una conflagración nuclear, crisis resuelta con la hábil participación del entonces secretario general de la ONU, U- Thang, diplomáticos, negociadores, y los propios presidentes de las dos naciones involucradas a través de un profuso intercambio de cartas y de una línea telefónica directa instalada a la sazón.

Recalco el tema de la salida electoral y pacífica a la crisis venezolana porque lo peor que le podría suceder a nuestro país sería optar por la violencia a la que nos quiere llevar el régimen, –terreno por demás en el cual se siente muy cómodo–, pero que equivale a retroceder un siglo, a la época de las guerras civiles que quedaron canceladas con aquella batalla librada por Gómez y Monteverde en Ciudad Bolívar en julio de 1903, en el contexto de la Revolución Libertadora de Cipriano Castro.

Una parte fundamental del cumplimiento de los acuerdos de la negociación que deben producirse, tienen necesariamente que contemplar el retomar al calendario electoral tal como lo establece la Constitución, –incluso considerando la opción de adelantar unas elecciones generales–, y cristalizar otro acuerdo anhelado por la sociedad democrática de Venezuela y del mundo: celebrar una Navidad sin presos ni exiliados políticos.

TalCual

 

Share:

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: