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“La Constituyente contra el pueblo y sin la voz del pueblo”

Jesús María Casal. Foto archivo

ANC es un mecanismo antidemocrático, antihistórico, fraudulento y regresivo en materia de derechos humanos

Jesús María Casal participó en el foro Impacto político y ciudadano de la pretendida ANC realizado en la USB

Por Elsa Pilato / Departamento de Información y Medios USB.

Sin la voz del pueblo expresada mediante un referendo, solo puede haber una pretendida Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un mecanismo antidemocrático, antihistórico, fraudulento y regresivo en materia de derechos humanos, en opinión de Jesús María Casal, abogado constitucionalista y profesor de la Ucab.

El pueblo no ha podido ejercer su poder constituyente, por una “absurda sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que lo niega; no ha podido emitir su voluntad y decidir en un referendo si quiere o no una ANC, y si aprueba sus bases comiciales”, dijo Casal en el foro Impacto político y ciudadano de la pretendida Asamblea Nacional Constituyente, realizado en la USB por iniciativa del postgrado en Ciencia Política y con el respaldo del Departamento de Ciencias Sociales, la Asociación de Profesores y el Rectorado.

Explicó que en el proceso constituyente de 1999, la entonces Corte Suprema de Justicia dictaminó que aunque el referendo consultivo no aparecía en la Constitución Nacional de 1961, el voto es un derecho humano, y los ciudadanos tenían derecho a emitirlo para convocar la Constituyente y aprobar el nuevo texto constitucional. “Hoy, ese derecho humano es pisoteado y vulnerado”, así como también son liquidados los principios fundamentales de la Constitución de 1999, entre ellos la democracia participativa y protagónica. “En la práctica ya habían desaparecido, pero con la pretendida ANC terminan de perder su fachada, es una convocatoria contra el pueblo y sin el pueblo”.

Las bases comiciales de la actual convocatoria violan los principios de universalidad e igualdad del sufragio y la representación territorial establecidos en la Constitución vigente, acciones que en opinión de Casal además atentan contra la tradición republicana de Venezuela.

Calificó como “aberrante” que la ANC no tenga un límite temporal y se erija como “una manifestación de poder absoluto” para “mantener el poder contra la voluntad del pueblo”.

Para Casal, en 1999 Venezuela vivía “un momento Constituyente”, pues en los años previos se había planteado la necesidad de renovar el texto constitucional. “La Constituyente de hoy es de agonía, no de esperanza, y la forma de derrotarla es con esperanza, subiendo un escalón, estando a la altura de la venezolanidad”.

ANC es un eslabón más del totalitarismo

En el foro, que se realizó el viernes pasado y contó con la moderación de la profesora Marta de la Vega, Julio César Fernández, profesor de la UCV y excoordinador de la Comisión Jurídica redactora de la Constitución de 1999, expresó que la ANC no es solo un fraude, “es también un eslabón más de un proceso despótico y totalitario, un proceso que busca concentrar todo el poder para la dominación”.

El proceso electoral que regirá la ANC, explicó, “rompe con los principios del poder constituyente que es indivisible y unitario”, al sectorizar y territorializar el sufragio para garantizar un mayor peso de los sectores controlados políticamente por el Gobierno.

Fernández dijo que el problema planteado con la ANC “no es jurídico, es político; no es de bayonetas, es de fuerza y presencia del pueblo en la calle”.

En este sentido se pronunció también la profesora Carolina Guerrero, coordinadora del postgrado en Ciencia Política de la USB, al manifestar que se debate sobre qué pasaría si la ANC llegara a instalarse, “pero el problema político es que todo lo que tememos que hará la ANC y que impondrá la Constitución que redacte, ya es una realidad hoy. La lucha que se libra hoy en la calle, no enfrenta al totalitarismo que traerá la ANC, sino al totalitarismo que ya está aquí”.

Guerrero dijo que el totalitarismo existe cuando la voluntad de un partido es ley por encima de la ley, cuando ese partido puede violar las libertades y los derechos y el Estado no puede defender los derechos y libertades ni la vida de los ciudadanos. “Al mismo tiempo digo, la democracia existe cuando los ciudadanos se niegan a renunciar a sus derechos, cuando reivindican que el poder del Estado es un poder limitado, cuando luchan por vivir en una sociedad libre, diversa y plural”.

Para Guerrero, aun cuando el poder de los ciudadanos luzca pequeño frente al poder del Estado, que tiene de su lado al Tribunal Supremo de Justicia y a la institución militar, es necesario recordar “que la lucha por la República siempre ha sido la de David contra Goliat. El poder político de la ciudadanía puede enfrentar y vencer al poder omnímodo del Estado totalitario y esa es hoy nuestra lucha política”.

Consecuencias impredecibles

Ricardo Combellas, abogado, constituyentista en 1999 y miembro de la comisión que redactó las bases comiciales de la ANC de 1999, contó que ese año se hicieron amplias consultas, públicas y abiertas, con todos los sectores y gremios, y se estableció en las bases comiciales que una vez que estuviera redactada la nueva Constitución, el pueblo en un referendo decidiría si la aceptaba o no. “La de 1999 tiene el mérito de ser la primera Constitución venezolana en ser ratificada por el pueblo. Tras ese proceso, quedó grabado en el imaginario colectivo que el pueblo participa en la convocatoria y en la aprobación de la Constitución Nacional”.

Además, señaló Combellas, la Constitución de 1999 no solo fue ratificada una, sino dos veces, pues en 2007 la mayoría de los electores decidió rechazar la reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez y ratificó el texto vigente. “El fraude constitucional de hoy podría tener consecuencias impredecibles, pero la hoja de ruta, los mecanismos para resolver los problemas, están en la propia Constitución de 1999”.

Por su parte, Marialbert Barrios, diputada a la Asamblea Nacional por Catia, El Junquito y La Pastora, dijo que más que una lucha ideológica, hoy Venezuela libra una lucha por las condiciones de vida de la gente, cada vez peores, en su opinión, y por la defensa de la democracia. “Estamos luchando por el respeto a la Constitución Nacional y al pacto social, el artículo 350 nos obliga a defender el texto constitucional que nos da participación y protagonismo. Estoy convencida de que el país va a cambiar”.

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