Economía

¿Es Shenzen el nuevo Silicon Valley chino?

El profesor Josep Maria Cervera apunta algunas de las principales diferencias entre el motor asiático y Palo Alto

Emprendedores, inversores y grandes corporaciones pueblan Shenzen. La ciudad ya ha sido bautizada, por algunos medios de comunicación, como la Silicon Valley asiática. Hace casi cuarenta años fue declarada zona económica especial. Desde entonces, la inversión de capital que ha recibido no ha dejado de crecer.

Pese a que su nombre no figure en los primeros lugares del mapa turístico, su relevancia comercial es enorme al tratarse de una ciudad que en menos de 30 años pasó de ser un lugar de pescadores y agricultores a convertirse en un polo de desarrollo.

Año a año, es la responsable de crear más de la mitad de los teléfonos celulares que se venden en el mundo. Por esto y otras cosas más, es conocida como la “fábrica” del mundo o bien como el “Silicon Valley” del hardware.

En el segundo mercado más importante del país se mueven 220 billones de dólares anualmente, pero, esta economía presenta la particularidad de hacer convivir la industria innovadora del más alto nivel, hasta la industria de las copias.

¿Se puede comparar con Palo Alto? Para Josep Maria Cervera, profesor del Máster Universitario en Negocios Internacionales de la UPF Barcelona School of Management, replicar el modo de Sillicon Valley es “muy complicado”.

“Primero porque se dieron unas características geopolíticas concretas que hicieron que inmigrantes de muchos países fueran a California. Era gente con capacidad de inversión. Muchas de las empresas de tecnología e innovación que aparecían tenían capital no americano, o al menos exógeno de segunda generación”, relata Cervera, que añade que ese modelo se ha querido aplicar a otras regiones del mundo, pero no precisamente a Shenzen.

Según el profesor, en California el modelo que funciona es el de la “educación y la universidad de primer nivel, con un nivel de vida que se vende como atractivo y seguro, en el que confluyen diferentes polos de creatividad tecnológica. Si esto se aliña con nuevos modelos de inversión y ‘business angels’”, sale el resultado.

“A Shenzen le faltan ingredientes para todo esto”, y apunta que una de las diferencias principales es que se trata de una zona “totalmente dirigida” por el gobierno. Si ha pasado de ser un “un pueblo de pescadores a tener 6.000 compañías tecnológicas”, entre ellas algunas tan potentes como Huawei, ha sido en opinión de Cervera gracias a haber sido declarada zona económica especial.

Detalla que su crecimiento es hoy del 8,9%, y que ha sido identificada como uno de los motores económicos del país. “Tiran mucho porque tienen ventajas fiscales muy importantes. Lo que han hecho es atraer al propio capital chino”. Sobre todo en hardware como la creación de baterías. “Esto es una lucha por nuestro presente, porque todos estemos usando esas baterías, y una lucha por ganarse una cuota de futuro, con la innovación y la capacidad de atracción de otras grandes compañías”.

“Promueven la inversión extranjera, pero no de cualquier tipo”, asegura el experto, que sostiene que de todo lo que sea manufacturación “no quieren saber nada. Lo que quieren que es el desarrollo de patentes”, y el trabajo de doctorados e investigadores, que lo podrán realizar en condiciones ventajosas.

“Dan cinco años de vacaciones fiscales, sin pagar impuestos, y si se decide contratar personal local, el Estado les paga el sueldo, de manera que invierte en el negocio a fondo perdido”.

GERARD DE JOSEP. La Vanguardia

Share:

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: