Cultura

El Aleph de Pablo Katchadjian ¿arte o plagio?

María Kodama y Jorge Luis Borges

María Kodama, viuda y heredera del gran escritor argentino Jorge Luis Borges, demandó al autor de una obra que “interviene” el cuento El Aleph. El lunes se dictó el procesamiento del autor y estalló el debate ¿Arte o plagio?

Por Diego González

En 2009 Pablo Katchadjian publicó El Aleph engordado. Una obra – en rigor una intervención – en la que el autor “trabaja sobre” el emblemático cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges. El objetivo es construir intencionalmente un terreno difuso, en el que no se pueda reconocer qué parte le corresponde a cuál de los autores. “Si bien no intenté ocultarme en el estilo de Borges, tampoco escribí con la idea de hacerme demasiado visible: los mejores momentos, me parece, son esos en los que no se puede saber con certeza qué es de quién”, dice Katchadjian en el final de la posdata. Pero a María Kodama, viuda y única heredera de las obras de Borges, el experimento no le gustó y presentó una querella penal por plagio. El lunes (22.11.2016) se abrió un proceso contra Katchadjian.

En esta “reescritura”, el autor le agregó 5600 palabras a las 4000 del cuento de Borges. Son unas 50 páginas, publicadas por una editorial chica (Imprenta Argentina de Poesía) con una tirada de tan solo 200 ejemplares. El autor ya había jugado de este modo con otro clásico de la literatura argentina, el Martín Fierro de José Hernández. Agarró sus versos y los reordenó, esta vez de modo alfabético. Su objetivo era “abrir” al clásico, resignificarlo. Lo mismo que intentó con el Aleph.

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Katchadjian en un acto de apoyo a su libro en 2015

Los escritores

El caso movilizó a los círculos literarios argentinos. En julio de 2015 se realizó un acto en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires – que dirigió el propio Borges entre 1955 y 1973 – y se recolectaron firmas en rechazo a la denuncia.

En ese contexto, florecieron columnas de opinión en los principales medios argentinos. Entre ellas, la del escritor Martín Kohan para el semanario Perfil. Dice: “(El Aleph engordado es) una gran interpretación de Borges, porque la apuesta borgeana consistía en contraer, compactar, reducir, resumir; pero también en pensar que en un punto de máxima concentración (concretamente, El Aleph) podía caber el universo entero. Y Katchadjian retomó El Aleph (El Aleph de Borges, ¿cuál otro?) para expandirlo: produjo en la escritura de Borges (¿dónde, si no?), por medio de la propia escritura (¿y cómo, si no?), una lectura borgeana de Borges”.

La escritora y periodista Sonia Budassi sostiene que Kodama “parece una policía de la obra y, en su excesivo resquemor, termina cercenándola en lugar de permitir que siga expandiéndose. El mismo Borges practicaba desde su literatura aquel concepto que sostiene que escribir es reescribir, de que reescribir es leer (recordemos el enorme cuento Pierre Menard, autor del Quijote en que un personaje borgiano que, justamente, reescribía El Quijote), y lo que hace Kodama parece ir muy en contra de aquellos preceptos”.

dw.com

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