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EEUU estrena las Wiki-Armas, listas para imprimir.

A partir del miércoles, cualquiera podrá descargar gratis en su ordenador, tableta o móvil las especificaciones técnicas para hacerse un rifle semiautomático como los empleados en muchas de las matanzas que copan los titulares sobre Estados Unidos. Con esa información, provista por la organización sin ánimo de lucro Defense Distributed, cualquiera que tenga acceso a una impresora en 3 dimensiones (3-D) podrá fabricarse su propia pistola o ametralladora sin necesidad de pasar por ninguno de los controles o regulaciones que rodean a la mayor parte -aunque no a la totalidad- de las compraventas de armas de fuego en EEUU.

Son las Wiki-Armas, como las llama Cody Wilson, el fundador de Defense Distributed, un autoproclamado “anarquista de principios” que ha recibido el apoyo de líderes de la ultraderecha de Estados Unidos, entre ellos el comentarista televisivo Glenn Beck. Con la colocación libre y sin restricciones en Internet de sus diseños, Wilson logra una victoria legal sobre el Departamento de Estado de EEUU, que había logrado en 2015 que Defense Distributed retirara su primer producto, el diseño de una pistola para ser hecha con impresoras 3-D, alegando que violaba las regulaciones de venta y exportación de armas de Estados Unidos.

Wilson, con la ayuda del grupo pro armas Fundación para la Segunda Enmienda recurrió la prohibición, alegando que se trataba de una violación de su derecho a la libertad de expresión, dado que el código informático empleado para diseñar un arma es un lenguaje. Ahora, las autoridades parecen haberle dado la razón. El resultado es que, a partir del miércoles, el mundo entra en la era del ‘hágase usted mismo’ aplicado a las armas de fuego. En Estados Unidos, una impresora 3-D normal cuesta entre 500 y 3.000 dólares (de 2.560 a 4.270 euros). Se estima que en el país hay unos 300.000 dispositivos de este tipo.

La llegada de las armas hechas en casa con una impresora 3-D puede agravar considerablemente los problemas de violencia pública en la primera potencia mundial. Una pistola o una ametralladora de estas características no presenta número de serie ni otras marcas identificadoras, lo que hace que sean completamente imposibles de rastrear. En realidad, en EEUU ya está permitido fabricarse en casa una ametralladora, si el ciudadano lo considera pertinente. Pero eso exige tiempo y conocimientos. Con las Wiki-Armas, tener un arsenal está al alcance de cualquiera con un ordenador y una impresora 3-D.

La gran cuestión es la precisión de estas armas. En los ensayos hechos por las autoridades hasta la fecha, las armas hechas con impresoras 3-D no eran muy fiables, y tendían a dejar de funcionar después de usar unos pocos cartuchos. Obviamente, eso es irrelevante para quienes reciban los primeros balazos de este tipo de dispositivos que suponen, literalmente, la democratización de las armas de fuego en el sentido literal de la palabra y, además, a nivel mundial, porque Internet no conoce fronteras, algo que, sin duda, agradecerán los militantes del Estado Islámico o de otros grupos terroristas.

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