Cultura

Domingo Hindoyan: “En Venezuela nadé en música… fue una suerte”

Foto: Simon Pauly

El director de orquesta venezolano Domingo Hindoyan acaba de dirigir “La Traviata” en la Semperoper de Dresde. Hindoyan habla sobre su carrera, sobre Venezuela y sobre su estrecha relación musical con Alemania.

“Muy humildamente me he posicionado completamente en contra del Gobierno de Maduro”

“El sistema de orquestas tiene varias décadas de vida, no es creación ni de Chávez ni de Maduro.  Las orquestas venezolanas han tocado para Gobiernos venezolanos de cualquier signo”.

Por María Santacecilia (DW)

Deutsche Welle: La Traviata es una ópera con la que usted está muy familiarizado…

Domingo Hindoyan: La hice por primera vez en la Ópera de Graz, en Austria. Después la dirigí varias veces en la Staatsoper de Berlín, y ahora aquí en Dresde. Escénicamente, esta es una Traviata muy moderna e interesante. La protagonista, Violetta Valery, está inspirada en la estética y la vida de Amy Winehous. La puesta en escena tiene sus retos. Por ejemplo la cantante canta su segunda aria cayendo de una especie de techo que se convierte en tobogán.

¿No pone en riesgo eso la emisión del canto?

No. Cuando se va construyendo una puesta en escena, el cantante, el director de escena y el director de orquesta se ponen de acuerdo. Son profesionales y saben medir los riesgos. Al menos en ese nivel de los grandes teatros de ópera. La voz y la música están siempre por encima de cualquier malabarismo en el escenario, por supuesto. A la mayoría de los cantantes que conozco les gustan esos riesgos.

¿Se siente usted cómodo con las puestas en escenas modernas?

Siempre que tengan un sentido y un respeto por el texto y que además tengan un sublibreto interesante, es decir, que haya una buena subinterpretación por parte del director de escena, me encantan. Aunque todo tiene un límite. Las puestas en escena clásicas también me gustan. Si las cosas tienen lógica y están de acuerdo con lo que sucede en la música, no tengo problemas…

Su carrera parece tener una estrecha relación con Alemania…

Mi relación con este país empezó antes de llegar a él, simplemente por el gran repertorio y todo lo que Alemania dio a la música y que yo aprendí en Venezuela. Luego llegué a Suiza, a la parte francesa, a estudiar violin y dirección de orquesta. La primera ópera que dirigí fue en Austria. Así comenzó la relación profesional con una región germanoparlante. Después vine a Alemania y tuve la suerte de comenzar directamente en la Staatsoper de Berlín, bajo la tutela del maestro Barenboim, donde trabajé tres años como su asistente.

¿Cómo recuerda ese tiempo en la Staatsoper?

Hice música al más alto nivel con una grandísima orquesta alemana. Como simple observador pude ver a grandísimos directores, grandísimos solistas, grandísimos cantantes, participar diariamente en la vida de la Staatsoper. Para cualquier director joven, empezar su carrera en una casa así es simplemente un sueño.

Se dice que Baremboim es un músico muy exigente…

Él es exigente consigo mismo, lógicamente también lo es con los demás. Y lo es porque respeta enormemente la música. Todos tenemos que ser muy exigentes con nuestro propio trabajo. Es la única manera de desarrollar el talento al máximo.

“La Traviata” en la Semperoper de Dresde: Violetta Valery es Amy Winehouse. Foto: Mathias Creutziger

Tras esa etapa en la Staatsoper Berlin ¿se ve usted más como un director de ópera que de música sinfónica?

No, yo soy violinista de profesión y vengo de la música sinfónica. La ópera vino luego. Mis planes son seguir compaginando las dos cosas.

¿Cómo recuerda los años de aprendizaje en el Sistema de Orquestas de Venezuela?

Esos son los años mágicos de cualquier músico. Desde los 6, 7 años de edad, pasando por la adolescencia, hasta la juventud, en una Venezuela con un panorama musical efervescente. Allí vive uno siempre para el futuro, con mucho entusiasmo y muchos proyectos en perspectiva, esa es a veces la maravilla de los países en desarrollo. Yo crecí con eso. Cuando llegué a Europa, ya había tocado todas las sinfonías de Brahms, Beethoven, Mahler, porque en Venezuela nadé en música… Una suerte increíble. Eso da como resultado que muchos venezolanos tocan o dirigen en muchas partes del mundo.

¿Cómo ve desde Europa los últimos acontecimientos en su país?

Lo vivo con mucha intensidad y me duele que la situación haya cambiado para mal desde todos los puntos de vista. Espero que sea un ciclo, cuya parte más baja estemos viviendo ahora, y que las cosas mejoren pronto.

¿Usted se posiciona públicamente?

Lo hago en mis redes sociales. Muy humildamente me he posicionado completamente en contra del Gobierno de Maduro. Cuando hubo una votación sobre la Asamblea Constituyente yo voté y lo hice público.

¿Y entiende la presión sobre Gustavo Dudamel para que hablara?

No. A Gustavo se ha intentado politizarlo. Él es el director del Sistema y eso es lo que él va a seguir defendiendo siempre. Cuando tuvo que hablar lo hizo y me parece completamente respetable. Pero ahora los músicos del Sistema sufren las consecuencias con cancelaciones de giras y demás.  La gente olvida que el Sistema tiene varias décadas de vida y el Gobierno de Maduro solo algunos años. Si lo unimos al de Chávez, 18. Pero no es creación ni de Chávez ni de Maduro.  Las orquestas venezolanas han tocado para Gobiernos venezolanos de cualquier signo.

DW

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