Economía

¿Cuándo debería tu hijo tener una tarjeta de débito?

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Muchos niños aprenden a ahorrar guardando dinero en su cochinito o en un frasco, y después abren una cuenta corriente en el banco. Sin embargo, cuando son adolescentes, comienzan a gastar más –el almuerzo durante un viaje escolar o la ida al cine con un amigo— y quizá necesiten una cuenta que les permita hacer transacciones con una tarjeta de débito.

Hay una gran variedad de opciones disponibles, como las cuentas corrientes tradicionales con tarjetas de débito o las tarjetas de débito que se pueden administrar conjuntamente entre padres e hijos. Las tarjetas le otorgan a los hijos el control sobre su propio dinero, pero permiten que los padres monitoreen el gasto y puedan orientarlos.

Puedes comenzar por preguntar en tu propio banco si ofrecen alguna opción de cuentas conjuntas para adolescentes, sugiere Laura Levine, ejecutiva de JumpStart Coalition, una organización que promueve la educación financiera entre los jóvenes. Algunas instituciones no permiten que los menores de edad tengan tarjetas de débito a su nombre hasta que cumplan 16 años, pero otras ofrecen opciones para niños de 13 años de edad o incluso menores. 

Los padres deben buscar productos financieros sin o con bajos cargos por manejo de cuenta, con monitoreo de cuenta en línea, con acceso fácil a cajeros automáticos y con la posibilidad de establecer límites de gasto.

Sean McQuay, experto en tarjetas de Nerdwallet, dijo que él prefiere una cuenta corriente con una tarjeta de débito para adolescentes, en lugar de la tarjeta prepagada, porque la cuenta corriente puede estar relacionada a una cuenta de ahorro, lo cual refuerza el hábito de reservar dinero para metas a largo plazo. Algunas tarjetas prepagadas ofrecen la posibilidad de retener fondos, dijo, pero el dinero no suele generar ningún interés.

Cuando decidamos qué tipo de cuenta abrir, es importante considerar cuáles son las necesidades de nuestro hijo y cómo va a usarla, dice Christina Tetreault, abogada especializada en servicios financieros en Consumers Union. Un estudiante universitario probablemente querrá ser capaz de pagar cuentas en línea, dijo, pero un estudiante de preparatoria está más interesado en gastar en el centro comercial o en línea y podrá prescindir de las funciones de pago de servicios.

A continuación, algunas preguntas y respuestas sobre las cuentas bancarias para adolescentes:

¿Cuál es la edad adecuada para abrirle una cuenta corriente a mi hijo?

Los niños aprenden a ritmos distintos a manejar el dinero de forma responsable, dijo Levine de JumpStart Coalition. Algunos están listos en secundaria, mientras que otros estarán listos hasta preparatoria o más tarde.

Sin embargo, como regla general, es mejor dejarlos cometer errores bajo supervisión parental, dijo, en lugar de esperar hasta que se independicen, cuando el costo financiero sería mayor. También sostiene que es igualmente importante que los padres estén dispuestos a dedicarle tiempo suficiente a monitorear esa cuenta, discutir los gastos y ofrecer consejos.

¿Debería ligar la cuenta corriente de mi hijo con una cuenta de ahorro?

Tener una cuenta de ahorro separada de la cuenta de gastos puede ayudar a alentar el ahorro para metas específicas. Sin embargo, Patricia Seaman, vocera de la Fundación Nacional para la Educación Financiera, aconseja esperar un poco antes de ligar ambas cuentas para asegurarse de que tu hijo tenga la disciplina de no usar el dinero guardado en la cuenta de ahorro. “Los ahorros no deben estar muy a la mano”, dijo.

¿Qué hacer con los cargos por sobregiro?

Muchas, de las cuentas creadas para adolescentes no permiten que gasten más del saldo existente en su cuenta. Si tu hijo intenta comprar algo que cuesta más de lo que tiene disponible, la transacción será rechazada. Es la mejor manera de enseñar a los niños a controlar sus gastos y evitar cuotas costosas, dijo Seaman.

Así que si tu adolescente utiliza una cuenta que le ofrece protección de sobregiro –que quiere decir que la compra será aprobada, pero se hará un cargo a la cuenta— deberías declinar la oferta, aconseja. “Deja que los rechacen en el restaurante de comida rápida”, dijo. “Deja que se sientan avergonzados”.

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