Economía

Consejos de Richard Thaler, Nobel de Economía 2017 para ahorrar dinero

Somos irracionales, también en las cuentas domésticas. Cómo ponerles cabeza con gestos pequeños

Por Teresa Morales García

Por más que usted intente acometer situaciones llevando a la práctica lo que considera la “decisión correcta”, es probable que una y otra vez acabe equivocándose. No solo en el amor, el trabajo, y las relaciones sociales sino, también, y mal que le pese, en asuntos monetarios. Como explica el Lluis Martínez-Ribes, profesor de marketing en ESADE y especialista en neuromarketing, “algunos descubrimientos recientes, especialmente en neurociencia, han demostrado que la gran parte de nuestras decisiones —aproximadamente entre el 85 y el 95%— se toman en una parte del cerebro que opera de forma no-consciente”.

Pues bien, la teoría de la Economía Conductual a la que están vinculadas las ideas de Richard Thaler —el nuevo Nobel de Economía 2017—, vienen a decir más o menos lo mismo. “La relación que tenemos con el dinero es emocional”, indica María Ángeles González, economista y coach financiero para emprendedores. A continuación, trucos para gestionar mejor nuestras finanzas.

1. Antes de comprar, consúltelo con la almohada 

Según Thaler, las personas que pujan en una subasta normalmente pierden dinero, y podríamos decir que algo parecido es lo que ocurre cuando usted ofrece una gran cantidad por obtener “lo mejor” aunque no siempre le salga rentable. Paga por tener la plataforma de televisión con más canales del mercado, pero la realidad es que cuando llega a casa no tiene tiempo ni ganas de estar más de una hora delante del televisor.

Por un lado, habrá que descubrir cuál es el origen de esas necesidades que más parecen carencias de nuestra personalidad, y aprender a subsanarlas con otros recursos sin necesidad de hacer un gasto material.

Por otra parte, es importante observar y pensar antes de actuar. El consejo de María Ángeles González es sencillo y tajante: “Antes de hacer una compra superior a 100 euros es mejor dejarla para el día siguiente. Si entonces queremos seguir haciéndola, adelante. Pero si no, no”.

2. Aprenda a ahorrar en las pequeñas cosas 

Usted quiere ahorrar para el futuro, aunque sea a corto plazo para las vacaciones del próximo verano, pero no es capaz de quitarse los gastos innecesarios del día a día, como desayunar fuera de casa. ¿Por qué?

“Si el desayuno diario es con sus compañeros de trabajo, y la alternativa es quedarse solo comiendo una manzana, pues ese gesto va a hacer que se sienta marginado. Y está claro que no va a durar así mucho tiempo. Este tipo de ahorros conllevan cierto desgaste, porque un día, por ejemplo, se lleva algo de casa, y al otro no, y, al final, se siente mal por ello. Si, en cambio, pongamos por caso, se toma el café sin comida y ya está, cubre una necesidad social y no siente tanta privación. Lo ideal es ponerse un presupuesto y saber que hasta tanta cantidad a la semana se lo puedes gastar en eso”, explica la coach financiera.

3. Automatice su gestión bancaria 

Según Thaler, practicar el autocontrol es vital cuando se trata de finanzas. Y una gran manera de hacerlo es tomarse cinco minutos para realizar una orden de transferencia con parte de nuestro dinero, y así ir ahorrando sin caer en el error de gastarlo. Además, intente darse cuenta de qué gastos menudos sí que le aportan algo —aunque sea de satisfacción emocional— y póngase un presupuesto básico y ajustado para ellos.

Richard Thaler ha observado algunas de las pautas que nos llevan a cometer un error económico tras otro (traducido al lenguaje de la economía doméstica: volver a gastar más de lo que ingresamos). A nivel general, cuenta cómo los ganadores de una subasta, por ejemplo, a menudo pierden dinero (“la maldición del ganador”). A veces no preparamos económicamente bien nuestro futuro por culpa de las tentaciones del presente y tendemos a dejarnos arrastrar por decisiones automáticas que impulsan otros.

4. No se deje arrastrar por las masas 

Y no es que seamos inseguros, sino que que, como comenta la especialista en economía, una necesidad básica del ser humano es sentirse integrado en su grupo. “Es tan poderosa que para satisfacerla se compra sin pensar lo mismo que ha adquirido el vecino. Ya sean cosas de moda, aficiones o inversiones. Queremos estar a la altura y no nos lo cuestionamos demasiado”.

El mejor antídoto a la tentación es, como decía la experta, suprimir la compra por impulso. “Tenemos que fijarnos en si en verdad el motivo de ese gasto nos apetece tanto como parece, y si hay alguna otra posibilidad de hacerlo —algún descuento especial, sacarlo de la biblioteca, que nos lo puedan prestar, etc— sin que nos dejemos llevar impulsivamente. Fácil no es, pero sí posible, y con la práctica se mejora”, anima González.

5. Para ahorrar hay que gastar 

Usted, como casi todos, habrá recorrido más de una vez considerables distancias en coche —gasto en gasolina— y dedicado equis horas —un tiempo que vale su peso en oro— para adquirir un objeto que puede llegar a encontrar en su localidad por, simplemente, 20 € más. ¿Gastar dinero para comprar barato? Una actitud extraña, pero real.

“No es un error. Es lo que llamamos un sesgo cognitivo, o distorsión al percibir el precio real”, comenta María Ángeles. Para evitarlo, lo idóneo, como siempre, es reflexionar antes, y preguntarnos si de verdad compensa o no. Aunque en temas de ahorro, el cerebro ya hace automáticamente lo que Richard Thaler denomina contabilidad mental: percibir el ahorro como algo diferente en función de lo que compres.

6. Cuidado con los mensajes subliminales 

Es probable que acabe gastando en lo que interpretará como chollos o gangas. “La capacidad de que el cerebro no-consciente acepte comprar un producto en oferta, por ejemplo, es mayor si ese descuento se ofrece sólo hasta las 24 horas de hoy, que si la promoción dura dos meses. El motivo es que en el cerebro no-consciente es donde reside la corazonada o intuición. Esta parte del cerebro sólo necesita pistas o sensaciones para decidir. Si la promoción sólo dura hasta medianoche, por ejemplo, significa que el vendedor no puede aguantar el bajo precio más días; por tanto, pensamos que es un cholloque debemos aprovechar”.

Dicho esto, intente, al menos, controlar un poco los impulsos y proponerse el ahorro como una obligación más. ¿Un método útil a seguir? El que sugiere María Ángeles González: “Se puede empezar por apartar una cantidad de ahorro a principio de mes como si fuera un gasto más y olvidarse de él”.

ElPaís

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