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Trump le busca pelea a Theresa May y desata una crisis diplomática con Reino Unido

Tras retuitear mensajes ultras británicos, atacó a la «premier»: métete en tus asuntos, le dijo

La «relación especial» entre EE.UU. y Reino Unido es un término que acuñó Winston Churchill en 1946 para definir los fuertes lazos entre ambos países, desde lo cultural a lo económico, bañados en sangre compartida en las guerras más cruentas que ha vivido el mundo. Desde su ascenso al poder, Donald Trump parece empeñado en ponerla a prueba. El presidente de EE.UU. ha lanzado chinitas al otro lado del Atlántico desde que se invistió como presidente. Pero un ataque directo y público a la jefatura de Gobierno de Reino Unido era algo desconocido. Trump compartió el miércoles en Twitter tres vídeos de la cuenta de Jayda Fransen, líder de «Britain First», un partido de extrema derecha sin apenas seguimiento, pero con un discurso muy duro, racista, antiinmigración y antiislámico. Eran grabaciones de musulmanes (aunque su contenido no había sido verificado) ejerciendo violencia, con el objetivo de propagar un mensaje de odio sobre el islam.

Un portavoz de Downing Street condenó ese mismo día la difusión de los vídeos por parte de Trump. Aseguró que «Britain First» era una organización dedicada a dividir a la sociedad británica, a usar «narrativas de odio» con falsedades para crear tensión. «Lo que el presidente ha hecho está mal», concluía el comunicado. Trump, al que no le gusta que le lleven la contraria, no debió encajar bien la reprimenda y esa misma noche regresó a su red social favorita para contraatacar. Esta vez, su objetivo era la «premier» británica, a la que recomendó que se metiera en sus propios asuntos. «No te centres en mí, céntrate en el destructivo terrorismo radical islámico en Reino Unido», le espetó, y cerró el mensaje con un «¡A nosotros nos va muy bien!». Parece que fue uno de esos mensajes intempestivos, del Trump sin filtro, que no consulta a sus asesores en política internacional sobre la pertinencia de dedicar un ataque a la jefe de Gobierno de su principal aliado en el mundo. En un primer momento, Trump se equivocó de destinatario y lo envió a una cuenta bajo el nombre de Theresa May que no correspondía con el de la primera ministra. Luego rectificó, borró el primer mensaje y lo recetó a la May verdadera.

Relación sólida

El baile de tuits se produjo en la madrugada del jueves mientras la mandataria británica dormía y quizá se atragantó con el plato de gachas y salchichas del desayuno de su hotel de Amman, en Jordania, donde estaba de visita oficial. En una rueda de prensa, May reafirmó su posición sobre la difusión de los vídeos que hizo Trump: «Soy muy clara en que retuitear contenido de “Britain First” es algo equivocado. “Britain First” es una organización de odio. Busca sembrar la división en nuestras comunidades. Va en contra de la decencia británica». Sin embargo, trató de insistir en que la relación entre ambos países está por encima de polémicas y que es «una relación duradera, que va en el interés de ambas naciones». Desde la llegada al poder de Trump, May ha intentado salvaguardar esa «relación especial», sobre todo ante la perspectiva que se abre con la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Fue la primera mandataria en visitar al nuevo presidente de EE.UU.-a pesar de las críticas que le llovieron desde la oposición en su país-, caminó de la mano de Trump por la Casa Blanca y le invitó a visitar Reino Unido. Trump, mientras tanto, ha utilizado los atentados del terrorismo islámico en Reino Unido para impulsar su agenda política doméstica y deslizó, poco después del ataque, que sus perpetradores estaban bajo el radar de Scotland Yard, lo que le valió las críticas de May y de las autoridades policiales. A pesar de todo, May insistió este jueves en que la visita oficial de Trump a Reino Unido sigue en pie y que «falta ponerle una fecha». Es algo a lo que se oponen muchas voces en Reino Unido, que exigen que el Gobierno la cancele. El más vehemente es Sadiq Khan, alcalde de Londres y primer musulmán en el cargo, con el que Trump ha protagonizado varias trifulcas en redes sociales. Para Khan, el presidente de EE.UU. «usó Twitter para promocionar un grupo vil y extremista que existe solo para sembrar división y odio en nuestro país», su visita «no será bienvenida» y May debe cancelarla. También lo defendieron muchos otros políticos en el Parlamento británico y 1,8 millones de británicos han firmado una peticiónpara que la visita no se produzca.

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